Un toro de època, dos indultos y 3 faenas memorables de Ponce, El Fandi y Perera

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"Osito", nùmero 410 con 512 kilos de Huagrahuasi que fue indultado en Latacunga, a los pies del Cotopaxi por Miguel Angel Perera , pasa a la historia por ser un toro bravo,noble, de una excepcional calidad, de francas embestidas, humillaciòn, que echaba ese morro por el suelo, a veces " haciendo el aviòn", batallando en los medios con inusual fijeza, alegrìa y prontitud que durò en manos del exquisito extremeño una barbaridad , sin abrir la boca ( buena crianza ) tras una templada faena salpicada de firmeza, toreo largo y hondo aprovechando la profundidad y grandeza del toro de capa negro que vive, vive, señores porque en el toreo hay una regla consentida y es que cuando aparece el milagro de la bravura , el hombre la aprecia y ese toro padrearà a placer en la dehesa y de seguro procrearà otros ejemplares que, sin duda, preservaràn el prestigio de la ganadería fundada por los hermanos Cobo Sevilla que ya partieron y no pueden gozar de lo que el emprendedor Josè Luis Cobo ha logrado esta tarde redonda con dos indultos en una corrida maravillosa.

Un trompetista cubano, desde uno palco alto desgranò las notas del concierto de Aranjuez mientras Ponce recreaba su obra maestra y a Perera lo acompañò con "La Luna y el Toro " que uno de los versos dice :

La luna se estaba peinando
Viendo espejos el río
Y un toro la está mirando
Y entre la jara escondío

Perera tuvo un gran lote. Su primero fue de fantasía. Al caballo fue pero vio una rendijita y huyò. Perera sabe torear magníficamente pero como es alto, en esa geometria vertical /horizontal la desproporciòn era evidente porque el toro era muy bajo. El toro tuvo fondo y la calidad del toro y el torero se confundieron para una conjuntada faena. Pinchò.

Cuando estaba el palco a punto de sacar el pañuelo naranja signo de la complacencia de la autoridad para el indulto, Josè Luis,en el callejòn, lloraba de emociòn como un niño porque la tarde se cerraba de la manera mas gloriosa para un criador, para una ganaderìa y para un paìs donde en su capital, Quito, se echò el cerrojò por las presiones de un animalismo hirsuto.

Lloviò incesantemente a partir del cuarto toro cuando Ponce lidiaba al cuarto al que aplicò la receta que un dìa me contò : no hay que contrariar al toro. Si quiere en tablas, pues allì. Para què lo llevo a los medios si no va a embestir y no le puedo dar ni un muletazo. Y así hizo mientras la fina llovizna caìa inmisericordemente. Lo mimò , lo acariciò con la muleta con esa finura del valenciano que se dio el lujo de regalarnos las poncinas
( vuelca el cuerpo sobre una de las piernas, lleva la muleta a media altura, cambia de mano y viene un natural y si hasta tres veces) ,donde la lentitud y la gracia son propias de la delicadeza de un artista excepcional. Intentò en la suerte de recibir, pinchò y luego la estocada. Una oreja que es poco para la luminosidad de su toreo.La gente lo despidiò con ese !!!torero, torero" y èl ceremonioso como un director de orquesta tras interpretar la Quinta Sinfonìa de Mahler, hizo una venia y se refugiò en el callejòn. Antes, como para que nada quede en el tintero , señores, señoras, Ponce se echò de rodillas y dio un par de muletazos. Como quien dice: ahì queda eso.

Con su primero que protestò en el caballo echando la cara arriba con el pitòn derecho, de tan bien que comenzò la faena dàndole confianza que terminò por corregirle ese defecto y tandas por ese pitòn resultaron eficaces. Fue una obra de fina tècnica, como de relojero suizo. Eso es el magisterio de uno de los toreros històricos que vino grande del siglo XX y prosigue como El Cid en el XXi. Y no olvido 4 chicuelinas de mano contraria baja, lenta, lentìsima a la manera de los maestros Camino y Manzanares padre. Què delicia!!!!

El Fandi tuvo un gran lote. Es un torero popular que en el segundo tercio no tiene competencia pero que ha progresado una enormidad tanto con el capote como con muleta. Sintoniza fàcil con el espectador, si es preciso se echa de rodillas, toreò variado, efectivo y efectista. No hay pase que el no de ni lance que rehuya ( hasta zapopinas y saltilleras ). Y no se debe olvidar que el toreo es tambièn un espectàculo. Indultò el segundo suyo con sus argumentos y se fue de la plaza en olor de santidad taurina con un rabo, dos orejas y el agradecimiento de una aficiòn que supo justipreciar a un torero honrado, necesario , voluntarioso y que sabe el oficio. Que no es poco.En el esportòn un rabo y tres orejas. Que no esta nada mal.

Salieron a pie Ponce con el pleno consenso de su toreria , y a hombros el ganadero, El Fandi y Perera, merecidamente,

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