Rompen Cepeda y Perera

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Inesperado pero fue bonito mientras duró.

Miguel Ángel Perera y Fernando Cepeda han decidido dar por finalizada su relación profesional de apoderamiento que les ha mantenido juntos durante las últimas doce temporadas. Se trata de una decisión muy madurada por ambas partes y que han tomado de común acuerdo, siempre dentro del clima de profunda amistad y absoluto respeto personal que se profesan y que mantendrán siempre.

Miguel Ángel Perera y Fernando Cepeda coinciden en la importancia que ha tenido este camino recorrido junto durante estos años, sin duda, una etapa fundamental en la trayectoria profesional de ambos y se reafirman en los valores que han caracterizado la gestión de la carrera del torero.

Eran otros tiempos......

“2007 fue, sin duda, un año decisivo. Aposté por Fernando Cepeda. Como apoderado, el maestro me aportaba un profundo conocimiento del toreo. Además, su dedicación en exclusiva me brindaba una oportunidad única de luchar por los mismos objetivos bajo las mismas premisas: trabajo, esfuerzo y confianza, mucha confianza”. Son palabras del propio Miguel Ángel Perera que explican lo que Fernando Cepeda significa en su carrera como apoderado y que confirman que fue un acierto buscarle en un momento determinante en la vida profesional del torero de Puebla del Prior. Porque en Cepeda, Perera ha encontrado su alter ego profesional.

Fue en el invierno de ese 2007 cuando Miguel Ángel le sale al encuentro a Fernando, retirado de los ruedos apenas el año antes. Después de toda su trayectoria en casas más o menos potentes del toreo, Perera sintió la necesidad de otro tipo de acompañamiento. Más personal, más íntimo, más estrecho. Y lo encontró en Fernando Cepeda. Un hombre sin experiencia alguna en los despachos hasta esos momentos. Un matador de toros exquisito, de ésos de la escuela sevillana que enamora por igual a Sevilla que a Madrid, torero de aficionados y de profesionales, un capotero maravilloso, un muletero esencialmente puro, un artista para paladares exquisitos, nada regular, pero ¿cuándo lo extraordinario lo fue…? Abandonados los ruedos, Cepeda preparaba ya su futuro inmediato en otras lides, las del Derecho, estudios que desarrolló de forma alternativa a su profesión hasta el final de ésta. Nunca pudo pensar Fernando el vuelco que tomaría su camino. Pero lo tomó al tiempo que el apoderado sevillano aceptaba la propuesta de Miguel Ángel Perera, un triunfador, uno de los puntales del escalafón, uno de los diestros fundamentales de las últimas temporadas y del presente más inmediato, que andaba buscando aquello que, para bien y para mal, marcó la trayectoria de luces de Cepeda: la independencia.

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