Robleño y Castilla, una y una con los mondoñedos

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Los mondoñedos no defraudaron aunque no fue una de esas corridas con finales felices. Tuvieron virtudes pero no concluyeron esos auspiciosos inicios. Eso sí el encierro tuvo, si se me permite el vocablo " la personalidad " de la casa. No salió ese "Tocayito" de hace dos años en Bogotá indultado por Garrido pero uno no puede decir que la corrida no tuvo interés pues encastada fue.

Menos de media entrada en tarde que amenazó lluvia.

Una labor que sorprende y aquilata a un torero colombiano, Juan de Castilla que en el sexto cortó la oreja.

Tres toreros hormonados, con mucha verdad en lo que hicieron, sin guardarse nada, con mayor o menor acierto pero con sinceridad en su quehacer.

Confirmó Octavo Chacón que dejó retazos del gran torero que ya ganó la puerta grande de Las Ventas y los fallos con la espada lo privaron de trofeos. Tiene trazo largo, valor para quedarse en el sitio. Su primero tenía una evidente deficiencia física que se notó a lo largo de la lidia. Acometió, galopó, tuvo clase en la noble embestida, humilló y un buen pitón izquierdo pero al final pesó mucho esa dolencia del toro. Silencio.

Con el quinto, un "Tocayito" de reminiscencias pues con ese nombre se indultó hace dos años un Mondoñedo. Este, medido muy bien por el picador Arandia, tuvo temple, fijeza. Por el derecho se quedaba cortito en ese viaje incómodo de gazapeo ( andarín ). El toro terminó en los adentros, falló con la espada, palmas.

Fernando Robleño, o don valor como decían de Diego Puerta es un torero que ha construido su tauromaquia con las llamadas corridas duras y mucho de eso hondo sentido de la lidia se pudo ver en Bogotá. A su primero no se le picó y él dijo que tuvo que lidiar por primera vez en sus casi 20 años de matador de toros sin que se picase al toro. Pero cómo se dobló con poder y suavidad.

El cuarto le cortó la oreja en un trasteo poderoso, sincero, sin piedra ni cartón ese valor con un toro armado de pitones que galopó. Voz, zapatillazos, toro andarían " poco viaje", cortito se quedaba y muy agarrado al piso sin seguir hasta el final del muletazo. Labor de paciencia, de empeño, hay mucho mérito en lo que hace el toreo que mide mucho ( el toro sabe que se ha dejado atrás y ira mas al cuerpo del torero que al engaño que este le presenta ). Toro bravo es verdad pero le ha faltado nobleza. El comportamiento muy en la línea característica del encaste Contreras lo que genera cierta complejidad en el planteamiento de la seria faena de Robleño.

JUAN DE CASTILLA
Torea poco . Fue la gran revelación de la tarde con una entrega, disposición, buenas maneras, hizo lucir a su primero que se arrancaba de largo con emoción, con casta, con impetu ; el torero carga la suerte y aprovecha que el toro es fijo y pronto y tiene movilidad. Hubo una tanda de naturales exquisita pues lo llevó largo y quedándose en el sitio, embraguetandose de verdad, jugandose el tipo y con decisión, con raza y mente despejada. Todo lo que hizo fue a favor del toro y no para lucirse él pues sabía que tenía delante un toro encastado cuya pelea la dio en los medios. Palmas al toro e incomprensible silencio para el matador colombiano,.

Cerró con "Canciller" que salió olisqueando la arena. Juan flexiona la rodilla y lo mejor con el capote, una media rodilla en tierra. Lo deja de largo en el caballo.

Brindó a la afición de Medellín por la libertad de ir a los toros y contra quienes pretenden cerrar toda posibilidad de que se den corridas en La Macarena.

Inicia por bajo, el ímpetu del toro le da grandeza a lo que hace el chico del barrio Castilla. Tres derechazos templados y uno de pecho mandón y torero. Se dio el lujo de torear con ese pellizquito de arte con algunas trincherillas y pases por bajo de mucha factura. Cuando lo cita, el toro acude pero se va quedando corto, se le queda al torero por debajo y lanza el pitonazo. Toro mirón, de los que miden, él le da tiempos, pausas y espacios. Dos bonitos muletazos a pie junto. No puede ligar porque el toro no lo permite. Casta tuvo y ese fusible es difícil de someter. Espda caída, el toro rueda y cae el pañuelo blanco en el palco.

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