Otro que se va. Manuel Diaz ve cerca la partida como torero

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Pudo oir en vida la sentencia de un juez y "El Cordobés" admitió que era padre del torero de Arganda del Rey.

Manuel Díaz ‘El Cordobés’ es hijo de Manuel Benítez. El juez del Juzgado de Primera Instancia de Córdoba ha reconocido la relación. La sentencia señala que Manuel Díaz es hijo “no matrimonial” de Manuel Benítez, “con todos los efectos jurídicos inherentes a dicha declaración” y lo que esta relación conlleva para ambos.

Pero al veterano aunque joven espada como a su padre en su día le va a llegar el momento de colgar el traje de luces y será más pronto que tarde : Todo tiene un fin y a mí ya me ha llegado el fin como torero. Nunca dejaré de ser torero pero sí dejaré de estar en activo”, sentenció.

Manuel Díaz ‘El Cordobés’ (Araganda del Rey, 1968) ha dado por concluida su carrera de matador de toros. No habrá más temporadas, ni viajes por ese tercer circuito en el que era rey absoluto. La artrosis de sus caderas ha precipitado esta inevitable decisión aunque el torero ha pedido a sus médicos que hagan todo lo posible para que pueda torear una postrera tarde en la que sus propios hijos le corten la coleta. Aún no tiene fecha. Tampoco sabe si realmente será posible. Para esa hipotética ocasión vestiría el traje que se quedó sin estrenar después de tener que cortar la pasada campaña para ser intervenido en la cadera izquierda.

Fue a finales de junio en la clínica Quirón-Sagrado Corazón de Sevilla. Al torero se le implantó una prótesis total de cadera para atajar la avanzada y dolorosa artrosis que presentaba. Ahora le toca atajar el mismo problema a la cadera derecha. La intervención ya tiene fecha: será el próximo 15 de noviembre y con el mismo objetivo: implantar una nueva prótesis que, definitivamente, cierra cualquier puerta a la continuidad profesional del matador que sólo había podido vestirse de luces en una única ocasión durante la temporada 2018.

Díaz había alcanzado una última etapa de notoriedad pública y taurina a raíz de su encuentro profesional y familiar con su hermano Julio Benítez Fraysse, hijo –como el propio Manuel Díaz- de Manuel Benítez, el mítico Cordobés de los 60 y 70 que ha tenido que aceptar esa paternidad por imposición judicial. A raíz de esa filiación –que era un secreto a gritos en Córdoba desde la niñez de Manuel Díaz- se produjeron atisbos de acercamiento entre padre e hijo que, finalmente, no se materializaron. Eso sí, Manuel y su hermano Julio compartieron algunas tardes juntos y a plaza llena en un proyecto que no pudo reafirmarse por el accidente de tráfico de Julio primero y por la lesión de cadera de Manuel después. Eso sí, ambos hermanos mantienen una fluida relación mientras se demora el definitivo reencuentro del mayor con su ilustre progenitor.

HABLA EL TORERO CON EL CORREO DE ANDALUCIA

Es consciente de que ha llegado el final. Lo confirmó en unas declaraciones -recogidas por Canal Toros- vertidas en el transcurso del acto de entrega de ‘El Capote de las Artes’ celebrado días atrás en el madrileño Hotel Wellington. “Siempre he dicho que soy un hombre de guerra, pero me vino esto de la cadera izquierda, una lesión que me producía muchos dolores y muchas molestias y hubo que parar, poner una prótesis” explicó el torero. “¿Es una fatalidad? Yo no lo veo así. La cadera derecha también tiene que pasar por quirófano pero ya tengo muchas cosas conseguidas”, reconoció.

Manuel Díaz recalcó que ha llegado el momento de cerrar su carrera pero aún mantiene la esperanza de poder actuar en una última tarde. “Gracias a Dios es una etapa de mi vida que casi alcanza el final. Me gustaría irme con esa ilusión, estrenando el traje que me hice para mi última corrida. Estoy seguro que me lo voy a poner aunque sea para una tarde especial”. Sería un festejo destinado a recordar toda su carrera en el que le gustaría contar con sus compañeros de tantas tardes. “No sé si va a ser una tarde con cinco o seis compañeros de los que han compartido conmigo tanto tiempo y tantas corridas de toros como Francisco, Fandi... y ese día despedirme o igual matar los seis toros yo solo”, aventuró Manuel.

“Me siento pagado y no quiero tampoco abusar. Todo tiene un fin y a mí ya me ha llegado el fin como torero. Nunca dejaré de ser torero pero sí dejaré de estar en activo”, remachó el penúltimo Cordobés antes de hacer un examen a su propia trayectoria. “Como torero puedo decir que a lo mejor no he sido muy brillante en algunos momentos pero siempre he sido honrado y he dado lo que tenía. No tenía a lo mejor otras armas y entregaba mi deseo de agradar, que creo que me ha abierto muchas puertas”.

Manuel Díaz también tuvo tiempo de analizar el pasado, el presente y el futuro de la Tauromaquia. “El mundo del toro necesita toreros de plazas de primera y de plazas de tercera. Esas son las mimbres del toreo. En el momento en que se pierdan esos pueblos, esa esencia, esos sitios donde los chavales podían ir a aprender para luego ser figuras, entonces el toreo se irá cerrando puertas” reflexionó el veterano diestro. “Llenar una feria como Madrid no es tan difícil. En Madrid por sistema la gente va a los toros. Lo que era interesante es que en mi época con Litri y Jesulín, o con Rivera y Fandi, íbamos a cualquier sitio y aquello era un llenazo” añadió el matador evocando aquellos años de desmesura que han dado sitio a la sequía actual. “Era alegría para el empresario, alegría para el ganadero, para las cuadrillas... Las cuadrillas toreaban y un banderillero podía vivir de ser banderillero. Hoy en día no pueden. Había que saber ganar y había que saber perder pero ante todo, vivir en torero”, recordó.

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