No me olvido del poeta Miguel Hernandez y su relación con los toros

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Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 30 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942). Poeta y dramaturgo español. ... Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

Como no recordar al poeta de Orihuela y su afición a la tauromaquia .

Despierta…toro: esgrime, desencadena, víbrate. Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. Atorbellínate, toro: revuélvete. Sálvate, denso toro de emoción y de España…

Trabajó junto a José María de Cossío en la magna enciclopedia Los Toros, y pasó muchas horas en la Biblioteca Nacional recopilando datos biográficos de muchos toreros, cuyas historias fueron escritas por el poeta. Según diversos autores, suyas son las biografías de José Ulloa Tragabuches, Antonio Reverte Jiménez, Manuel García El Espartero y Rafael Molina Sánchez Lagartijo, todas ellas publicadas en el tomo III de la enciclopedia Los Toros (Madrid, 1945).

Antes y después de su encuentro con Cossío, el toro es una de las grandes metáforas en la obra de Miguel Hernández; el toro expresaría no solo la tragedia y la gloria de la existencia humana, sino el espíritu telúrico e inmortal de España, según Mariate Cobaleda, doctora en Filosofía, y autora de un estudio sobre el simbolismo del toro en la obra del poeta. Resalta, asimismo, el semblante heroico del torero de Miguel Hernández, “un torero que se inicia en la nobleza y el valor por la capacidad de tragedia que implica la lidia”. El poeta convierte al diestro en protagonista, siempre desde el trágico instante de la cogida, un nefasto suceso que glorifica y honra al torero, “al que entiende como un espejo de la humanidad”.

De familia humilde, tiene que abandonar muy pronto la escuela para ponerse a trabajar; aun así desarrolla su capacidad para la poesía gracias a ser un gran lector de poesía clásica española. Forma parte de la tertulia literaria en Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé y establece con él una gran amistad.

A partir de 1930 comienza a publicar sus poesías en revistas como El Pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. En la década de 1930 viaja a Madrid y colabora en distintas publicaciones, estableciendo relación con los poetas de la época. A su vuelta a Orihuela redacta Perito en Lunas (1933), donde se refleja la influencia de los autores que lee en su infancia y los que conoce en su viaje a Madrid.

Ya establecido en Madrid, trabaja como redactor en el diccionario taurino El Cossío y en las Misiones pedagógicas de Alejandro Casona; colabora además en importantes revistas poéticas españolas. Escribe en estos años los poemas El silbo vulnerado (1934), Imagen de tu huella (1934), y el más conocido: El Rayo que no cesa (1936).

Toma parte muy activa en la Guerra Civil española, y al terminar ésta intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal. Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

Durante la guerra compone Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938) con un estilo que se conoció como “poesía de guerra”. En la cárcel acabó Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941). En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo y San Juan de la Cruz.

Y mas de toros de Miguel Hernandez :

“No soy de un pueblo de bueyes/ que soy de un pueblo que embargan/ yacimientos de leones,/ desfiladeros de águilas/ y cordilleras de toros/ con el orgullo en el asta”.

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