Morante deslumbra en Guadalajara

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( Foto del Diario de Guadalajara. Morante toreando a la verónica ).

Tres cuartos de plaza en Las Cruces en Guadalajara , una entrada excelente teniendo en cuenta que el día era muy frío y avisaba lluvia a partir de la seis de la tarde, como efectivamente ocurrió. Lo que demuestra que una corrida de Primavera puede funcionar, si se acierta con el cartel. Y acompañarla de una novillada local es un acierto.

La colega Rosario Perez pone en valor a esa tauromaquia diferente, misteriosa, distinta, apasionane del torero Morante de la Puebla : En tiempos de frivolidades, su torería y su hondura se han convertido en una rareza. No hay un solo torero que se le parezca. La tauromaquia de Morante canta por Camarón, toca por Paco de Lucía y baila por Carmen Amaya. Suyas fueron las excelencias, las mismas que no tuvo la deslucida corrida de Garcigrande, tan baja de casta, pese a que salieron algunos toretes con opciones.

Decía Antonio Chenel “Antoñete” que para que un torero funcione cuando le ves en cualquier plaza tiene que convencer que vale para todas, sea de máxima o de mínima categoría. Ayer Tellez lo consiguió. Él, que venía como invitado de dos máximas figuras para rellenar y abaratar el cartel. Se fue con tres orejas ganadas a base de ponerse de verdad entre los pitones y de mostrar ganas y oficio a partes iguales.

Es verdad que en su debe está que la izquierda la tiene de palo y necesita enseñar los toros por ambos pitones, que le faltó continuidad en sus faenas, pero demostró muchas cosas para ser su primera tarde con el toro.

Venía Téllez muy preparado, por eso no le pesó la responsabilidad y es que tiene mucha confianza. Lo demostró en sus pases con el capote a la espalda; citando a los toros de lejos en sus inicios de faena sobre todo al segundo al más puro estilo Roca Rey, sin saber hasta el último momento por dónde iba a salir el toro. Con cambios de manos imaginativos de inspiración “talavantina”. Todo un repertorio de cercanías como Castella. Pero también con un concepto variado como las chicuelinas al paso a su segundo, dignas de Luis Francisco Esplá. Son preludio de palabras mayores pero las sensaciones que dejó fueron inmejorables.

Se llevó una puerta grande de peso y que le vale para justificar una temporada que, de momento, le va a llevar a Toledo y confirmar en Madrid. Si no afloja puede entrar con fuerza en un escalafón muy duro y en el que es difícil abrirse hueco.

“El Juli” es un perro de presa que no le gusta que se le vaya ni una tarde. En su primero no pudo hacer nada porque era un marmolillo desclasado y además estuvo descentrado al entrar en la suerte suprema; y dio un mitin impropio de él. Con su segundo se inventó un toro que en sus manos fue mejor de lo que se podía esperar. Lo templó y consintió. Sabía que tenía pocos pases y aprovechó cada tanda llegando en todas a los tendidos por ambos pitones, aunque el más potable era el derecho. Le recetó una gran estocada pero sabía que no era suficiente y pidió rápido el descabello. Oreja que pudieron ser dos de haber rodado el toro.

Es verdad que el chico Angel Tellez se ganó la puerta grande pero como anota Rosario : Hay faenas que al cerrar los ojos se vuelven canciones: «El alma al aire», de Alejandro Sanz, por Morante y su música callada.

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