Merecía el indulto: Castella sobre "Horroroso"

Mensaje de error

Deprecated function: The each() function is deprecated. This message will be suppressed on further calls en _menu_load_objects() (línea 579 de /var/www/html/sitetendidoWork/includes/menu.inc).

Castella iba camino en la plaza de Valencia a que se le fuera vivo "Horroroso" pues le tocaron dos avisos tras la lidia del extraordinario Jandilla para el que el público y el ganadero pidieron el indulto que el palco no concedió alegando que no fue a las varas ( no es cierto, fue dos veces tumbos incluidos ) y la contundencia de bravura y casta en la muleta.

Hoy el torero francés dice a José Manuel Arruego que " merecía vivir" y reflexiona :

Para mi fue un toro de indulto, eso está claro, pero no olvidemos que si los toros no tuvieran los toreros enfrente no serían nada. Igual que nosotros, que sin toros delante no seríamos nada tampoco. El toro donde demuestra su valía, sus condiciones buenas y malas es en la plaza, y es con los toreros. Lo importante es que el otro día tuve la suerte de encontrarme con ese toro y el toro se encontró conmigo y en parte, con toda la modestia del mundo, porque yo me entregué, lo di todo ahí, lo di todo, igual que él salió a la plaza a entregarse; y creo que cuando hay diez o doce mil personas solicitando algo, hubo prácticamente unanimidad, aunque uno tenga un criterio, que yo respeto, hay que apelar a la sensibilidad y observar el criterio de la mayoría.

Y no dejé que corriera el tiempo pues tanto en España como en América por salvar la vida a un toro me impusieron una onerosa multa. Lo que hice fue cumplir como Dios manda con la suerte suprema para honrar a ese gran toro.

Y LAS VIRTUDES DEL TORO?

Ante todo tuvo hechuras, unas hechuras muy buenas; tenía cuerpo, kilos… pero estaba entipado y eso es importantísimo. De salida ya demostró lo que iba ser, tuvo una salida muy alegre, y embistió de verdad. Tuvo una gran bravura, clase y transmisión. Fue un toro con esa bravura que se caracteriza a Jandilla, porque si te fijas galopaba y a veces, las primeras veces, a esa velocidad, cabeceaba hasta que se centró y se atemperó en dos, o tres o cuatro muletazos y cogió un ritmo más templado. Esas son las virtudes que le vi al toro, cuando se templó colocar la cara, reducirse y nunca aburrirse.

Categoria: