Luto en la cultura. Murió el maestro Santiago García

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( Gabriel García Márquez y el grupo de teatro La Candelaria, durante la organización del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiante. Foto cortesía Teatro La Candelaria )

Ha muerto el maestro Santiago García, actor, escritor, dramaturgo, fundador del teatro La Candelaria .

Recordamos montajes extraordinarios como Galileo Galilei, las obras que penetraron en nuestros dramas nacionales como "Soldados" que buscaron comprender mejor a una nación contradictoria.

Paloma Moreno en "Arcadia" recordaba : Corrían los años sesenta. Meses antes se había abierto en el centro de Bogotá el Coliseo de la Cultura, como le llamaron a la ampliación de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Ese mismo año Camilo Torres, sacerdote y militante del ELN, murió en su primer combate con el ejército. En medio de un conflicto que acrecentaba el arte se abrió un espacio en la capital. Fue así como el 6 de junio de 1966, a las 6:00p.m., Santiago García fundó La Casa de la Cultura en el barrio La Candelaria, Bogotá.

“Vivir en un país como este, en una sociedad que descree de todo, que descree de lo propio, y construir y mantener un proyecto como este, me parece un acto poético hermoso. Es mirar el mundo y universalizarse a partir de esta sociedad”, menciona el dramaturgo César Badillo. En ese día de junio, en medio de un país que se iba consumiendo por el conflicto, García, de la mano de actores como Patricia Ariza, Vicky Hernández, Miguel Torres, Gustavo Angarita, Carlos José Reyes, Francisco Martínez, entre otros, inauguró la Casa de la Cultura con la obra Soldados.

SU ENORME TRAYECTORIA

Actor de cine y teatro, dramaturgo, director de teatro y pintor nacido en Bogotá, en 1928. Santiago García hizo estudios de arquitectura en la Universidad Nacional, en la Escuela de Bellas Artes de París y en el Instituto Universitario de Venecia. Su entrenamiento actoral lo comenzó en 1957 en Bogotá, con el director japonés SekiSano; después lo continuó en la Universidad de Praga, en el Actor's Studio de Nueva York y, en 1963, en la Universidad de Teatro de las Naciones en Vincennes (Francia). García fue uno de los fundadores, en 1958, de El Búho, y posteriormente, en 1966, junto con artistas e intelectuales de la capital, fundó la Casa de la Cultura, hoy Teatro La Candelaria, del que siempre ha sido director. Dirigió el grupo de teatro de la Universidad Nacional en Bogotá y la Escuela Nacional de Arte Dramático. Ha dirigido innumerables montajes teatrales tanto en el país como en Cuba, México, Estados Unidos y Costa Rica.

SU LEGADO

Aunque García estudió arquitectura en la Universidad Nacional, nunca la ejerció. Por lo menos no en su uso más frecuente, porque en la historia del teatro colombiano sí diseñó y construyó los cimientos de una nueva dramaturgia nacional. Su curiosidad por el teatro coincidió con la visita al país en 1955 de Seiki Sano, un dramaturgo japonés que salió de su país por ser acusado de colaborar con el partido comunista. Sano había llegado al país gracias al presidente Rojas Pinilla para contribuir al desarrollo de la recién creada Televisora Nacional. Su estadía fue corta, apenas de tres meses, pero ese tiempo bastó para que García le conociera y entrara a su escuela. En diciembre de 1955, Sano salió de Colombia, como el mismo García lo dice en una entrevista, “por esas cosas que suceden en esos sistemas un poco irracionales”. Rojas Pinilla había descubierto que el japonés era marxista.

Dos años después de su salida, Fausto Cabrera fundó el Teatro el Búho en una pequeña sala en la Av Jiménez con carrera 10ª. “Allí participó Santiago como actor y director. Recuerdo la actuación de Santiago en El viaje feliz, de Thornton Wilder, pieza en la que se representaba el viaje de una pareja con sus hijos con solo cuatro sillas en escena. En la sala pequeña Santiago montó La princesa Aoi, de Yukio Mishima”, menciona el dramaturgo Carlos José Reyes. Durante un viaje por Checoslovaquia y Berlín por ese entonces, García se la pasó en el archivo de Bertolt Brecth investigando todo lo relacionado con escenografía y decoración. Y además, todos los días, desde las diez de la mañana, veía los ensayos del grupo de teatro. A la una de la tarde almorzaba y a las dos volvía al archivo a estudiar.

Al regresar a Colombia, el Teatro El Búho estaba ubicado en la Universidad Nacional. Allí García montó El jardín de los cerezos, de Chejov, y Un hombre es un hombre y Galileo Galilei, ambas de Brecht. Y ahí hasta el suceso con el discurso de Oppenheimer.

LA CREACION COLECTIVA

La Casa de la Cultura pasó a llamarse el Teatro La Candelaria en 1968. Para esa época García ya era un nombre reconocido en la escena teatral. Sin embargó, decidió arriesgarse y apostarle a una nueva forma de hacer teatro: la creación colectiva. Un método donde el director se convierte en una especie de espectador calificado y los actores son los encargados de crear las escenas y personajes. García decía que con ese método podía despojarse de sentirse como un director, como el centro de la creación.

Con esta técnica montó la primera obra de La Candelaria: Nosotros los comunes, basada en las revueltas de los comuneros. En 1975 le sigue el estreno de Guadalupe años sin cuenta, considerada uno de los clásicos del teatro colombiano. Se trata de la obra más presentada del siglo XX en el país. La obra cuenta la historia de Guadalupe Salcedo y de las guerrillas del Llano, que tuvieron el apoyo de dirigentes del Partido Liberal. De Guadalupe años sin cuenta se han hecho más de 1.300 representaciones y en el mismo año del estreno recibió el Premio Casa de las Américas.

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