Las paradojas peruanas sobre la tauromaquia

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Pablo Gomez de Barbieri nos ilustra desde Lima sobre la prohibición que pesa sobre la tauromaquia si se aprueba en el Tribunal Constitucional peruano una demanda de extinción de las corridas en el Perú justo en la época en que ha nacido un figurón de las calidades de Andrés Roca Rey.

Una paradoja se define así: “Hecho aparentemente contrario a la lógica”. Eso sucede hoy con la tauromaquia en el Perú, un absurdo contrasentido, un disparate. Cinco mil personas intolerantes con la tauromaquia suscribieron una demanda para prohibir las corridas –a las que asisten más de cuatro millones de peruanos cada año–, solicitando la inconstitucionalidad de la disposición final de la Ley 30407, de protección de animales domésticos, que exceptúa de los alcances de dicha ley a la tauromaquia.

Mientras el Tribunal Constitucional (TC) del Perú lo juzga, en el mundo un torero peruano encandila a todos los aficionados y al público en general. No solo en lo taurino; fue invitado a la recepción, en el Palacio de El Pardo, para el presidente del Perú; allí lo recibieron el rey de España, Felipe VI, y el presidente Vizcarra.

LOS CONSTITUCIONALISTAS

El doctor Ernesto Álvarez Miranda, ex presidente del TC y actual decano de Derecho de la Universidad San Martín, dice: “Un espectáculo es cultura al comprobarse su difusión real en numerosos
sectores de la población. El TC lo señaló: la tauromaquia es parte de ‘nuestra cultura mestiza y expresión artística que forma parte de la diversidad cultural del Perú’. Su principal respaldo es su amplia acogida en las comunidades de nuestra sociedad.

Este derecho [la cultura de los pueblos] es reconocido nacionalmente, en el Protocolo de San Salvador y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales”.

EL DOCTOR DOMINGO GARCIA

Belaunde, uno de los constitucionalistas con mayor prestigio en el Perú, señala:

“La demanda pretende eliminar la excepción legal que confirma una tradición cultural en el Perú para celebrar corridas de toros. Cita diversos dispositivos constitucionales y tratados que, en mi opinión, son inatingentes ( También conocida como la falacia de ignoratio elenchi, se comete cuando un argumento que permite establecer una conclusión en particular se dirige a probar una conclusión diferente. Las premisas "equivocan el punto"-el razonamiento parece verosímil en sí mismo y sin embargo, el argumento resulta erróneo como defensa de la conclusión en disputa) al problema.

Precisemos. Los derechos consagrados internacionalmente se aplican a seres humanos, no a los animales.

Para estos existen políticas públicas, por ejemplo, de conservación de las especies. Pero de ahí a que tengan derechos fundamentales es decir demasiado. Ningún artículo en la Constitución se refiere a prohibir el toreo.

Más bien se ha respetado, no se ha cuestionado”.

LA PARADOJA

El Perú nunca tuvo un torero que pudiera ser una figura del toreo; menos aun con perspectivas de ser la principal.

Humberto Valle y Adolfo Rojas ‘El Nene’ salieron en hombros de Las Ventas, en Madrid, como novilleros; Montani alternó con Manolete y Arruza, pero ninguno llegó a estar cerca de ser una figura.

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