La tauromaquia no tiene rótulos políticos y el ejemplo es Portugal.

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( Esta nota se ilustra con 4 postales antiguas del Portugal taurino )

No es un tópico decir que las creencias, , ideologías, partidos, condicionan el afecto y acercamiento a la tauromaquia una de las artes más completas . O así debería ser. Porque liberales, conservadores, comunistas, demócrata cristianos, ateos, católicos, protestantes, budistas,evangélicos, amantes de la pintura del siglo XVIII o de los modernistas, o de los impresionistas , de Debussy o Mahler , de Lucho Bermudez , o de regueton son o pueden ser taurinos independientemente de su quehacer en la vida social y política. O pueden ser anti taurinos y respetar las creencias de quienes sí lo somos como respetamos que ellos no entiendan y amen la fiesta en toda su dimensión y riqueza.

Hoy liberales de nuevo cuño, izquierdistas de salón, y animalistas despistados pregonan sandeces para prohibir las corridas de toros sin argumentos serios que estamos dispuestos a controvertir los taurinos. No los infundios y consejas ( que a los toros se les unta en los ojos vick vaporub. Vaya idiotez hacerlo o intentarlo a ver qué le ocurre al memo que lo pretenda ).

Dicho lo cual y el ejemplo de convivencia es Portugal pues lo traigo al canto porque comunistas y conservadores unieron sus voces en favor de bajar el IVA a las corridas al 6 por ciento por entender entre otras personalidades la ministra de Cultura, Graça Fonseca, quien señaló en días anteriores que “las corridas de toros no representan una cuestión de gusto sino de civilización”.

La alianza entre comunistas y conservadores ha propiciado el acuerdo, quedando marginada la bancada socialista el Bloco de Esquerda (izquierda radical equivalente a Podemos en España, el partido de Pablo Iglesias ) en el país vecino.

Uno se acuerda del socialista don Enrique Tierno Galván, ilustre profesor y alcalde de Madrid quien nos dejó un gran libro " Los toros , un acontecimiento nacional ", que es un luminoso ensayo sobre los toros escrito por Enrique Tierno Galván en 1951 en el que sostiene que los toros expresan los estados de conciencia más profundos del español en cuanto sujeto y objeto de un ámbito cultural propio. En sus propias palabras: Si alguna vez los toros desparecen, en los Pirineos, umbral de la Península, habría que poner un letrero que dijere: Aquí yace Tauridia.

Esta el caso del maestro Manolete. Al califa cordobés se le acusa de franquista en tiempos en los que era imposible no serlo, utilizado por la propaganda de la dictadura. “No hubo connivencia franquista, dice Fernando González Viñas, autor de su última biografía.

En realidad estaba bastante despegado del régimen. En México se entrevistó con exiliados republicanos y es mentira que no quisiera torear porque allí ondearan las banderas de la república: en La México no había banderas”. Tampoco existía una relación enferma con su madre, doña Angustias. “Se ha visto siempre como algo edípico. Se habla de que no podía tener cariño por otra mujer. Es mentira. Ahí está la relación con Lupe Sino y el verano que pasa con ella en Fuentelencina en el 46”. Ni mató a ningún soldado en la plaza de toros de Badajoz. “Hablan de que los estoqueaba para entrenarse. No estuvo en Badajoz durante la guerra, ni pegó un tiro”, asegura el autor.

Los poetas franquistas le decían versos en Lhardy ( un restaurante cerca de la Puerta del Sol en Madrid donde se reunían intelectuales, artistas y toreros. Por cierto se degusta aun los deliciosos callos a la madrileña ) y en México los exiliados le ovacionaban dentro y fuera de la plaza. Indalecio Prieto proclamó que, desde Hernán Cortés, era el español más importante. Ambos se dedicaban fotografías, «de español a español» y, cuando los más extremosos del exilio pretendieron imponer la bandera republicana en el banquete de despedida, no fue Manolete quien mandó retirarla, sino don Inda para evitarle problemas al regreso. Ese era Indalecio Prieto y ese era Manuel Rodríguez.

De manera que la derecha o la ultra derecha, no pueden arrogarse el titulo de ser los únicos que defienden la fiesta y la proclaman ni la hirsuta izquierda de hoy, de los de Podemos en España, por ejemplo , es el más digno ejemplo para prohibir las corridas.

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