La grandeza de un toro ,"Jilguerillo". y el faenón del Juli

He querido resaltar la replica del torero madrileño en el cuarto al peruano Roca Rey que nos dejó una tarde maravillosa de toros con los tres entregados protagonistas ( los toreros ) en hombros y ese estupendo y clasudo "Jilguerillo" de Juan Bernardo Caicedo.

La foto de Farley Betancourt muestra un momento de la faena del Juli al cuarto y puede advertirse como va de humillado y entregado el toro.

En el cuarto toro de la corrida de Juan Bernardo, vino la replica del Juli al peruano Roca Rey. Qué grandeza tiene el toreo cuando un figurón de época como el de Velilla de San Antonio parece decir : yo sé torear despacio y mis credenciales son estas, Todo un lujo. Hay temple,lentitud, suavidad, reposo, él está sembrado y tras las alegres y aplaudidas zapopinas ( que llaman allá al otro lado del Atlantico lopecinas ) , viene una revolera que es como un sonido de trompeta en la tarde. Con la muleta, de pitones a rabo, cambio por la espalda y tersos naturales, lentos los derechazos. Los toques son suaves. acompasados. Por el pitón derecho va hasta el final y Julian lo aprovecha; hay empaque, majeza; el toro tiene clase y se encontró con un torero con suprema calidad. Le da tiempos, se pega un garbeito y más suavidad a la noble embestida. Tres naturales hacia abajo " dándole de comer", dicen los profesionales.Hay magia y la gente percibe a un torerazo de época con 21 años de alternativa y sin faltar en Bogotá en los últimos 13 años. El toreo es rivalidad pero también caballerosidad como aquellos mano a mano de Ponce y Rincón o Rincón y Ortega Cano en Madrid. En Bogotá hemos visto a tres toreros, un español, un peruano y un colombiano que no se guardaron nada, que lo entregaron todo y que presentaron sus mejores credenciales. Verles salir en hombros es la mejor recompensa.

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