José Mauricio, el nuevo nombre de la tauromaquia mexicana

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Este año apareció en Sevilla Pablo Aguado y conmovió a la afición, fue a Valladolid , encantó y mas tarde a Madrid donde hubo un momento, largo, pausado. de un silencio " maestrante" como pocas veces ocurre en Las Ventas y la gente comenzó con ese run run cuando surge el toreo y esos sentimientos que van mas allá de lo normal.

Pues este lunes en La Mexico salió por segunda vez por la puerta grande en hombros y ya no es causalidad José Mauricio.Ojalá su presencia sea por largo tiempo pues lo necesitamos a las dos orillas. Es urgente.

Un día fue Gaona, otro Armillita, años despues Arruza, Lorenzo Garza, El Ave de las Tempestades, mas tarde Manolo Martinez tan irregular como portentoso, luego Cavazos, Jorge Guierrez, Zotoluco, Juan Pablo Sánchez, Saldivar, El Payo, Los dos Adame, Fermin Rivera , Valadez.......pero la semilla de ese toreo volcado con el corazón está en el mesias ( permitanme esta simil ) ,José Mauricio. En este aqui y ahora de una tauromaquia asfixiada por la vulgaridad, con excepciones, por " mas de lo mismo".

Qué dice por ejemplo el joven Murrieta : José Mauricio no ha sido la excepción. Chispazos brillantes, pasajes de enorme calidad, prometedores avances, lamentables retrocesos, meses de ostracismo y marcados altibajos a lo largo de catorce años de alternativa. Hasta que llegó la gran faena de agosto pasado en Tlaxcala, preámbulo del recital del domingo último en la Plaza México, refrescante irrupción en los tiempos del toreo estereotipado. En el trasteo con el boyante ejemplar de San Miguel de Mimiahuápam ya se alcanzaron a ver sus ribetes artísticos y se perfiló claramente el esteta que ahora nos deslumbra.

¿Qué fue lo que hizo Mauricio para armar la que armó? Tocar la cuerda de lo sublime, torear con las fibras del corazón y las yemas de los sutiles dedos; expresarse con absoluta transparencia hasta hacernos vibrar como pocas veces. El toreo es eso finalmente, una emoción que en el momento te desborda, te llena de felicidad, y luego vuelve, más serena, al ser recordada.

¡Qué buenas maneras! Una faena clásica, sentida, elegantísima, rebosante de naturalidad y empaque (la robustez del arte), con muletazos de seda y gran reposo ante un magnífico toro de Barralva, cuyo único defecto era la justeza de fuerza. Hubo momentos en que el diestro se abandonó, con el cuerpo ingrávido, dejándose llevar por el espíritu.

LA MEXICO, CASI VACIA PERO LLENA DE MUCHO CONTENIDO TORERO ESTE LUNES

El matador de toros José Mauricio se convirtió en el triunfador de la novena corrida de la Temporada Grande 2019-2020, de La México, cortando dos orejas de valor para salir por segunda tarde consecutiva a hombros por la Puerta del Encierro. En esta tarde Fermín Rivera y Juan Pablo Sánchez, dejaron el claro esfuerzo ante sus lotes.

“Bambino”, de 532 kilos, abre plaza de Montecristo para Fermín Rivera, que estuvo breve con el capote. Comenzó su labor muleteril doblándose con el ejemplar que tuvo aspereza en la embestida, y que además rebrincaba siempre yendo con la cabeza arriba. No fue fácil el crucigrama que tuvo que resolver el torero potosino que se mantuvo con firmeza y claridad de ideas. Por el derecho, se quedaba muy corto, y apenas regaló algunos pases el toro para irse a buscar el cobijo de su querencia natural. Ahí, en ese terreno, poder y verdad, de Rivera que extrajo muletazos de valía, dando siempre esa pelea en el ánimo de convencer con su labor. Falló con la espada para ser aplaudido.

“Viajero”, de 498 kilos, segundo de la tarde, tocando en suerte a José Mauricio, que se dibujó por verónicas en el saludo capotero, y con la muleta, fue de menos a más, cuajando series de buena manufactura por el pitón derecho, corrió la mano poderosa, y terminó por meter en vereda al de Montecristo que exigió. Y por el izquierdo, José Mauricio y la naturalidad de su toreo, con pases reposados, que han contado su quehacer muleteril. Acompañó por este pitón con la cintura en dos series más donde firmó la clase, aguantando mucho al toro que a este momento ya regateaba las embestidas. Regresó a la senda derechista, y ahí, robó los últimos muletazos, siempre acortando la distancia; tras matar al primer viaje cortó una oreja solicitada por el respetable.

“Entrañable”, de 537 kilos, tercero del festejo, y primero del lote de José Mauricio, que con cadencia jugó los brazos en el saludo capotero. Que impregnó de temple en la segunda serie con la mano diestra el ruedo de La México. Profundidad y tiempo dio el diestro hidrocálido a su faena con clase y buen gusto en la que hubo muletazos muy largos. Sánchez ligó el buen toreo en una labor de la que además conectó con el respetable.

“Nazareno”, de 537 kilos, cuarto de la tarde, y segundo del lote de Fermín Rivera, que se recreó con un quite por chicuelinas. En su labor con la muleta, el potosino estuvo por encima, dando pelea a un toro que se rajó con prontitud, siendo cada muletazo con valor por el esfuerzo que conllevó. Silencio tras aviso después de estar errático con la espada de verdad. Fermín Rivera, silencio y silencio tras aviso.

“Primazo”, de 549 kilos, segundo del lote de José Mauricio, que aquilató una media de pintura al cerrar su saludo con el capote. José Mauricio en el quite evocó a Luis Freg al plasmar “Las Fregolinas”, con la muleta nuevamente firme fue el comienzo con la mano diestra, buscando el tiempo, y el ritmo al de Montecristo, que tenía brusquedad y que le prendió, resintiéndose visiblemente de la lesión sufrida el domingo pasado. Se repuso y afrontó con altura lo que demandaba el astado en el ruedo, toreando con poder, y entregándose, sin perder su sello distintivo.

“Albaricoque”, el cierra plaza, y segundo del lote de Juan Pablo Sánchez, un toro de poco juego con el que el diestro estuvo voluntarioso.

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