Hoy, encuentro de dos encastes y tres valientes en Puente Piedra. Imperdible

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Un grupo de soñadores se empeñó en dar la corrida de la Temporada de la Independencia en Puente Piedra gracias a la colaboración generosa de don Luis Miguel Londoño, al tesón de José Maria Serna y 40 jóvenes amigos que pusieron sus ahorritos para darnos esa satisfacción.

Fernando Robleño , Moreno Muñoz y Juan de Castilla, comprometidos con su profesión, valientes hasta el límite de dar su vida si es menester enfrentarán dos encastes que nos llegaron vía España : Domecq y Contreras, que se afincaron en los cerros que le dan ese tono maravilloso a Bogotá con "Monserrate" enseñoreado y sitio de peregrinaje.

Lo de Domecq del capitán Barbero que tiene fuentes Veragua y varias lineas afines es un toro fino, de arboladura, con peso, trapio, bien hechos y de formidables embestidas. El Contreras es Murube. Don Gonzalo Sanz de Santamaría habla del respeto por el encaste, por la selección, por el cuidado para que esta emblemática divisa, nuestra enseña nacional de bravura por ser la primera, siga dando alegrías de casta y bravura en el ruedo. Como señala Contexto ganadero : Ha sido presidida por la familia Sanz de Santamaría -que va en su cuarta generación-. Actualmente las riendas las tiene el bisnieto de su fundador Don Gonzalo Sanz de Santamaría, quien relata lo que ha vivido su familia en los 95 años precedentes.

La historia comienza en 1918 cuando Don Ignacio Sanz de Santamaría, que vivía la mitad de su tiempo en Europa y la otra, en Colombia, se hizo amigo de ganaderos muy importantes de la época como el Conde de Santa Coloma y el Duque de Veragua, y así nace su sueño de fundar la primera ganadería de lidia en Colombia. (Lea: La naturaleza de los toros de lidia)

Sin embargo, para entonces ya era empresario de la plaza de toros de San Diego de Bogotá, plaza construida en madera donde hoy se ubica el Hotel Tequendama y la llamaban el Circo de San Diego, a la que le proporcionaba toros de España para ser anunciados en compañía de la gran mayoría de los toros que eran criollos (llaneros y paramunos)

En 1918 decide montar una ganadería brava y sigue el ejemplo de los ganaderos mexicanos unos diez años antes, quienes cruzando vacas criollas con sementales puros Españoles, tuvieron magníficos resultados. Estas vacas que habían traído las comunidades religiosas a toda la america hispana para subsistir y para defender sus predios, era ganado bravo sin seleccionar. Hoy en día en algunos lugares de los Llanos Orientales y páramos todavía se encuentran. En varios pueblos y provincias se dan festejos taurinos con este tipo de toros.

Antes era un animal más popular porque no había más opciones para lidiar, pero con tantas ganaderías bravas, actualmente los empresarios de los pueblos y los alcaldes, acuden a comprar el ganado de lidia, de casta.

Mi bisabuelo probó más de 1.200 vacas criollas y seleccionó las 260 más bravas. Les puso 5 sementales de Santa Coloma, línea Ibarra Murube y 3 del Duque de Veragua y ahí nace la ganadería Mondoñedo en 1923. (Lea: Colombia, epicentro mundial de los toros de lidia).

SANTA BARBARA

De alguna manera, hoy será un homenaje con tres y tres para la terna que lidiará uno y uno , para dos grandes figuras que no están con nosotros, don Julian Barbero, padre de Carlos y abuelo de Juan Carlos, la tercera generación y a don Fermin Sanz que prosiguió con romanticismo y tino las enseñanzas del abuelo Ignacio.

En cuando a Santa Bárbara del capitán Barbero la sangre que corre por las venas de los toros es Veragueña arás. La de hoy es Domecq. La de ese encaste que predomina en las ganaderías del mundo, pero que en Santa Bárbara ha definido un toro con trapío y con bravura.

Andrea López recordaba en "El Mundo" : El éxito de las ganaderías está en tener unos criterios de selección que permitan mantener el trapío e intentar que el comportamiento en el ruedo sea el mejor. El Capitán Barbero y su hijo Juan Carlos son exigentes y no cualquier vaca se queda pastando.

“Una vaca que no se desplace, para mí, no sirve. Tiene que desplazarse, humillar y tener raza. Eso de café con leche es mentira. Esta que es muy brava la pongo con un toro noble o viceversa, no. Hay que buscar cada día ir más arriba. Tanto el padre como la madre deben de cumplir con estándares muy altos. Eso en cuanto a comportamiento. Donde sí los complemento es en lo físico. Un toro con más cara con una vaca que no tenga tanta, una vaca muy alta con un toro bajo. Ahí si los complemento, pero el comportamiento de ambos tiene que ser de diez”, explica.

Si bien es responsabilidad del ganadero la selección de vacas y sementales, quien pasa los días con ellos es el mayoral, quien en Santa Bárbara es uno más de la familia. “Gracias a ellos la ganadería existe. Por su honradez, por todo lo que se desviven cuatro o cinco años para sacar esos toros, yo no tengo palabras para agradecerles. Yo voy a la ganadería es de paseo, no como ellos que están trabajando día y noche. Esa es la verdad”, dice emocionado. Sube el tono y recalca: “tener a un hombre como Eudoro, que lo vive, que llega al extremo de querer sus toros como a sus hijos; que los cuida, les da de comer, en fin, eso no tiene palabras para contarse”.
Con Eudoro y Aurelio, quien ya falleció, no hubo criterio de selección porque desde que eran niños trabajan allí. “Ellos son parte de mi familia, no mis empleados. Yo estoy pendiente de sus hijos y de sus nietos, ellos están pendientes de los míos. Somos una sola familia, no una empresa. Los trabajadores los contrata Eudoro. Él es quien define con quien trabajar y yo no me meto en ninguna de sus decisiones. Para los trabajadores el patrón es Eudoro, no Carlos Barbero”.

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