"Horroroso" mereció volver al campo.....!!Ay, el palco en Valencia!!!!

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El ganadero Borja Domecq pidió el indulto del quinto, lo acompañó la plaza pero el único que no vio la grandeza del toro de Vegahermosa, el número 74 , fue el presidente de la corrida que se negó a sacar el pañuelo que hubiera hecho justicia a un ejemplar bravo, repetidor, con clase, noble y de embestidas emocionantes al que entendió perfectamente Sebastian Castella.

Le tocaron los dos avisos, cumplió sin tacha con la suerte suprema y le dieron las dos orejas pero el toro fue arrastrado en esa vuelta al ruedo que es miserable. El palco se equivocó de manera grave.

"Ha sido un gran toro, he intentado cumplir y lo he logrado, me la he jugado con los tiempos. El toro puso mucho y he podido expresarme y torear a placer, entregado. El toreo es eso. romántico, libre, los valores son muy altos. El toreo es entrega y el toreo es lo que yo hice. Tengo mucha emoción.

El ganadero . Día triste para la tauromaquia. Este animal no ha debido morir. Toro con más de 100 muletazos, con esa calidad. Es una aberración que la opinión de la plaza no valga, vivimos la dictadura del palco. Me valía como reproductor ese gran toro . Una pena, una pena. La vuelta al ruedo es un premio menor porque ese toro merecía la vida , dijo el ganadero.

Nacho Lloret, de la empresa valenciana, dijo que ese toro con hechuras con esa duración, la entrega, un toro completísimo merecía volver al campo. No se indulta.....Qué puedo hacer !!!,

El serio, cuajado y fino ejemplar de la divisa extremeña fue, con todos los honores y por muchos motivos, la auténtica estrella de la corrida, por encima incluso de su lidiador, que paseó finalmente sus dos orejas tras una faena de altibajos en la que el astado lo puso casi todo para el éxito final.
'Horroroso' repitió ya sus fuertes embestidas de salida al capote de Castella, que lo lanceó a la defensiva, antes de derribar aparatosamente en las dos entradas al caballo, en las que volvió a mostrar y a adelantar la codiciosa bravura que iba a desarrollar y que se vio también en su forma de galopar en banderillas. Pero fue ya en el último tercio cuando el de Jandilla no paró de embestir con recorrido, motor, transmisión y clase, sin llegar a perder ni un mínimo de esas virtudes a lo largo de una dilatada faena en la que el torero galo no se aplicó con la misma coherencia del animal ni técnica ni artísticamente.

Hubo momentos en los que era el toro, de tan entregado, el que le daba los muletazos mayor recorrido y temple de los que proponía Castella, que en la mayoría de los casos se limitó a acompañar tan soberbias y nobles embestidas, calentando más en los adornos y en los efectismos que en el toreo fundamental, donde su mejor virtud fue la de la ligazón.

Ante tan soberbio comportamiento, pronto comenzaron a surgir en el tendido las voces pidiendo el indulto de 'Horroroso', que se fueron convirtiendo en un auténtico clamor a medida que Castella seguía toreando y el toro seguía entregando sin reservas todo lo mucho que tenía dentro. Y por dar dio, finalmente, hasta su vida, tras la negativa del presidente a perdonársela, y también esas dos orejas que paseó Castella y que le abrieron, gracias sin duda a 'Horroroso', la puerta grande del coso valenciano.

Ya antes, en segundo lugar, le había correspondido en suerte al francés el otro toro destacado de la corrida, un ejemplar con clase y temple en la embestida, aunque no tan completo como su hermano. Tras el percance sufrido por el banderillero Gómez Pascual al intentar el quite a un compañero a la salida de un par de banderillas, tampoco esta vez, por inconcreto y desacoplado, estuvo Castella a la altura de las bondades del otro Jandilla de premio.

El resto de la desapacible tarde, en la que un viento cada vez más frío molestó constantemente la lidia, resultó desabrido y deslucido, básicamente por la falta de raza y de empuje de los otros cuatro ejemplares. Sin apenas posibilidad de sacar nada en claro de ellos, Diego Urdiales se mostró paciente, templado y medido en sus dos faenas, muy por encima de su lote, mientras que Cayetano, pese a su empeño, no acabó de encontrar tampoco las claves para salir del paso con mayor solvencia.

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