Félix de Azua , pregonero en Sevilla y lo presenta Mario Vargas Llosa

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Félix de Azua, escritor, poeta, y académico catalán será el pregonero de la feria de abril el día 12, domingo de resurrección, en un acto en el Teatro Lope de Vega. Será presentado por don Mario Vargas Llosa.

Es la edición 38.

Félix de Azúa Comella es licenciado en Filosofía y Letras y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona.

QUIEN ES EL PREGONERO?

Escritor español que inició su trayectoria como poeta, vinculado a la denominada generación de los novísimos. De amplia y sólida formación intelectual, Félix de Azúa cursó estudios de filosofía en Barcelona y de periodismo y ciencias políticas en Madrid. Profesor en las universidades de Oxford y de San Sebastián, enseñó posteriormente teoría de la estética en la Universidad de Barcelona. Sus artículos en la prensa, principalmente en La Vanguardia y El País, le granjearon el aprecio de crítica y público: en ellos, un Azúa cáustico, provocador y sincero fustiga con lucidez y sarcasmo las diversas lacras de la sociedad.

Félix de Azúa

Como poeta, Félix de Azúa participó en el movimiento de ruptura y de renovación de la lírica castellana que se produjo en España a fines de los años sesenta. Junto con Leopoldo María Panero, Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán y Ana María Moix, entre otros, formó parte del grupo de poetas que la intuición del crítico José María Castellet reunió en su célebre antología Nueve novísimos (1970), y que se caracterizaba por su rechazo de la estética de la generación precedente.

La nueva corriente poética, a la que por afinidad y edad podrían también acogerse autores como Luis Antonio de Villena, Félix Grande, Antonio Colinas o José Miguel Ullán, se distinguía por su esteticismo declarado y su sensibilidad hacia nuevos ámbitos, por una concepción más libre, lúdica y no ideológica de la poesía, manifestando un gusto elitista por autores o espacios extranjeros, por la metáfora y por las nuevas mitologías o modernas realidades cotidianas que han creado los medios de comunicación de masas. Su obra poética, al principio difícil y muy formalista, está compuesta por Cepo para nutria (1968), El velo en el rostro de Agamenón (1870), Edgar en Stephane (1971), Lengua de cal (1972), Pasar y siete canciones (1978) y Siete poemas de la farra (1983).

En su narrativa ha desarrollado un estilo muy depurado, preciso en cuanto a la descripción de escenarios, situaciones y personajes. Su novela Las lecciones de Jena (1972) afronta el tema del desdoblamiento interior y del conflicto entre reflexión y acción, teoría y destino, polaridad personificada por figuras del mundo original de la familia, desposeídas de culpabilidad. El verdadero protagonista de la novela es un lenguaje que juega eficazmente los tonos irónicos y que apenas distingue entre el narrador, el diálogo de los personajes y el monólogo interior del protagonista. Los personajes, los espacios y las escenas son simples referencias para el discurso que cubre el esquema estructural de la novela. En esta voluntad de renovación del estilo narrativo se percibe una sensibilidad especial hacia la cultura del romanticismo alemán, así como la influencia de la ruptura que produjeron las primeras novelas de Juan Benet en la narrativa española y de algunos autores que dio a conocer el «Boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60, como Juan Rulfo o Juan Carlos Onetti.

Las lecciones suspendidas (1978) y Última lección (1981) prolongan y profundizan con ironía y rigor intelectual la búsqueda estilística del autor. Sin embargo, con Mansura (1984), Félix de Azúa inició un cambio en su trayectoria. Con esta versión de la crónica medieval de Joinville, en la cual se relatan los acontecimientos de una imaginaria cruzada de catalanes en la Tierra Santa del siglo XIII, Félix de Azúa vuelve a una narrativa más tradicional.

COMO PIENSA?

Le preguntan : Gracias a internet, hay un acceso inmenso a la cultura. ¿Piensa que esto ha ayudado a aumentar el nivel cultural de la sociedad?

—Mira, Enzensberger tiene un artículo que se llama «Erasmo y la peluquera berlinesa». Es una comparación entre Erasmo, el gran sabio del Renacimiento, y una peluquera de Berlín. Lo que sabía Erasmo eran pocas cosas, pero todas muy bien ordenadas y coordinadas: sabía un poco de filosofía (Platón, Aristóteles), un poco de astronomía, etc. Todo muy bien ordenado. En cambio, la peluquera berlinesa sabe muchísimas más cosas que Erasmo: sabe el nombre de todas las novias de los futbolistas del equipo de Berlín, sabe cuántas actrices de Hollywood se han divorciado este año, etc. Si en un recipiente pusiéramos lo que sabe Erasmo, y en otro lo que sabe la peluquera, veríamos que la peluquera sabe cien veces más cosas que el primero. Pero no le sirve de nada. Erasmo, un sabio, lo sabía todo, y la peluquera no sabe nada. Claro, la diferencia es que uno tiene formación, y la otra tiene información. Todos estos aparatos sirven para informarse, pero no para formarse.

LUCE EL INTELECTUAL IRÓNICO Y SABIO

Si tenemos que volver atrás, ¿entonces es que vamos a peor?

—Hay un error de comprensión entre el atrás y el delante. Como estamos empapados de pensamiento progresista –que es el más reaccionario que existe–, pensamos siempre que el futuro es mejor que el pasado. Eso no es verdad. Mira, toda la sabiduría está en los muertos. Cuando lees, cuando estudias, cuando vas al pasado y miras hacia atrás, no es que vayas a ningún pasado, pues estás en el presente. No es que te guste más cualquier tiempo pasado, pues es mentira, no existe el tiempo pasado. Lo que haces es desenterrar a los muertos y hablar con ellos, porque toda la sabiduría está ahí, bajo tierra.

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