En el desbarrancadero

Mensaje de error

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( Una vez mas la gentileza del departamento de comunicación de Plaza 1 )

Vigésimo quinta de San Isidro con toros de Alcurrucén y El Cortijillo (4).

El iconoclasta Fernando Vallejo llama así con el título de esta nota a una de sus novelas y esto puede aplicarse a la corrida en Las Ventas de Alcurrucen donde campeó la falta de casta y nos fuimos ( ya saben ustedes a donde ) tras el festejo que dejó pocas glorias y mucho desencanto. La foto que ilustra este desencanto puede llamar a engaño con un sembrado riojano y un toro aparentemente metiendo la cara. Todo fue vana ilusión. Incluso con esas pinturas en miniatura de Ferrera con el primero alguien pudiera decir que fue una buena corrida de toros. No fue así.

No hubo la tarde de este viernes aquellos toros de la estirpe de " los músicos" de los hermanos Lozano. Todo fue plumbeo y se exceptúa al primero de Ferrera donde hubo una vez mas esos derroches de apuntes toreros, poco contenido en la corrida de Alcurrucen y El Cortijillo. Lo intento en uno de su lote Urdiales pero era pozo seco. El lleno en los tendidos y el vacío en el ruedo. Todo o casi todo muy deslucido. Excepción del primero, claro. 4 silencios y dos ovaciones el saldo.

Abrió la tarde Antonio Ferrera. Faena a más ya que le costó cogerle la altura de un encastado de Alcurrucén que terminaba con la cara arriba. Le mandó cerca de tablas para dejar dos series finales más reunidas y largas con esos remates marca de la casa que conectaron con los tendidos. La estocada recibiendo la colocó en su sitio y se le pidió la oreja. Se quedó en saludos desde el tercio una fuerte ovación. El cuarto venía con el hierro de El Cortijillo y sin opción alguna. Embistió a arreones hasta que se rajó. La estocada cayó defectuosa y fue silenciado.

Diego Urdiales no tuvo suerte con el primero de su lote. Fue un toro sin clase en su embestida ante el que no pudo dejar nada de su toreo. Al quinto lo recibió con tres verónicas. Ya con la muleta resultó justo de fuerzas y planteó faena en los medios. Fueron de uno en uno al natural y con la diestra. Dejó alguno bueno pero faltó continuidad y destacar la estocada en todo lo alto.

El castaño tercero fue protestado tras perder las manos en repetidas ocasiones pero no fue devuelto. Ya en la muleta de Ginés Marín no dijo mucho. El extremeño no le exigió por abajo y respondía a esa media altura pero sin decir mucho. Dos por el derecho tuvieron mayor eco. La estocada entró entera y necesitó del descabello. Ante el manso sexto fue imposible ante los intentos de Ginés Marín.

HABLAN LOS TOREROS

Urdiales: "No ha habido suerte con los tres que llevo, pero quedan otros tres"

Ginés Marín : "Estaba muy condicionado por la presencia y porque se ha escurrido cuatro o cinco veces. El toro tenía buena condición y se empleaba abajo, por eso perdía las manos. Yo, particularmente, lo he disfrutado, aunque no haya tenido eco en los tendidos", sentenciaba Ginés a la muerte del primero de su lote.

RESUMEN

Antonio Ferrera (turquesa y oro): ovación y silencio.

Diego Urdiales (pizarra y oro): silencio y ovación.

Ginés Marín (oliva y oro): silencio y silencio.

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