Castaño, única oreja con los de José Escolar en Pamplona

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Pamplona. Martes 9 de Julio. Quinta de la Feria de San Fermín. Se lidiaron toros de José Escolar Gil.

Lleno.

Fernando Robleño: silencio y silencio.

Fernando Robleño, tras la lidia del cuarto, señaló al micrófono de Toros que “yo creo que el toro no tenía maldad, pero le ha faltado esa raza para tirar hacia adelante. No era obediente, me ha admitido dos tandas y luego no ha sido posible. No he tenido opciones de lucimiento”

Javier Castaño: oreja y silencio.

Javier Castaño, tras la oreja: “Hay toros que te devuelven la confianza y este es uno de ello

Pepe Moral: saludos desde el tercio y silencio.

Pepe Moral, tras la lidia del tercero, señaló al micrófono de Toros que “me he encontrado muy a gusto, lo he disfrutado, pero ha sido una pena que lo haya pinchado. Me ha costado trabajo matarlo, pero me quedo con la sensación de los buenos muletazos. La espada es lo más importante que hay y, si lo hubiese matado, le hubiese cortado la oreja. Me voy satisfecho por lo que he podido expresar. Yo tenía miedo de que durase menos, pero la verdad es que me ha dejado”, ha expresadop.

El diestro salmantino Javier Castaño cortó el único trofeo de la corrida de José Escolar lidiada hoy en Pamplona, en la que salieron al ruedo pamplonés, al menos, tres toros con mayores opciones de triunfo.

Aunque entre los cárdenos abulenses los hubo de muy distintas hechuras y carácter, los más en tipo y de hechuras más armónicas del sexteto fueron también los que más y mejor comportamiento mostraron ante los engaños.

Y más en concreto, tres de elllos: segundo, tercero y sexto, que embistieron con una dúctil nobleza que no llegó a ser aprovechada por sus matadores, ni siquiera en la faena premiada.

No fue el caso de Fernando Robleño, al que correspondieron dos toros de lucimiento casi imposible, tanto por el sentido y la falta de entrega del primero de la tarde como por la nula casta del deslucido cuarto.

El diestro madrileño intentó buscarle las vueltas a uno, sin demasiada convicción y tampoco sin resultados, y le puso empeño y fibra al otro, el oros de la merienda, hasta que el voluminoso ejemplar de Escolar empezó a topar más que a embestir.

También fue complicado el cornipaso quinto, que después de que se lucieran los banderilleros, se "orientó" mucho más ante la patente desconfianza con que lo trasteó Castaño.

En cambio, al salmantino le cupo en suerte un segundo suelto de carnes con el que, en ese mismo aire, tardó demasiado en asentarse, pero que agradeció el mando que su matador acertó a aplicarle muy al final de la faena, cuando apenas quedaba ya nada que rascar.

Pero fue entonces cuando se vio la auténtica condición del "albaserrada", apenas intuida durante un trasteo opaco y con demasiados altibajos que si fue premiado con ese barato y amable trofeo fue a causa únicamente del efecto fulminante de la estocada que lo remató.

El lote más completo y de mayores opciones fue el de Pepe Moral, con dos toros de clara nobleza que solo pedían como respuesta una entrega, un ajuste y un temple mucho mayores que los que aplicó el sevillano, que solo lo vio claro muy al final de sus intrascendentes trasteos.

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