Calamaro defiende la fiesta y aclara por si oscurece

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ANDRÉS CALAMARO
(En la foto, El rey don Felipe VI y Calamaro se saludan efusivamente en el tendido de Las Ventas )

Me permito aclarar por si oscurece.

Entiendo que alguien no quiera ver corridas de toros. Pero no entiendo que alguien celebre las heridas de un torero, o sienta "asco y desprecio" por los aficionados y la gente del toro. Soy tolerante pero las falacias, los insultos y la desinformación, me alteran un poco.

El debate me recuerda las discusiones políticas en Argentina. Es imposible ponerse de acuerdo, pero siempre es posible decir las cosas de buen modo, con respeto y sin faltar a la normalidad. Nuestra civilización se construye con mártires y héroes de la guerra, nuestros mataderos sacrifican animales como negocios industrial. Es egoísta sostener que las proteínas son la finalidad de los mataderos, porque el nuestro es un mundo hambriento y mucha gente come apenas lo que puede, incluso menos. Finalmente recordar que no existen toros adultos, como no existen pollos adultos. No hay población de vacas silvestres. No es una especie en extinción que haya que proteger. Estos animales nacieron para ser producto industrial.

En algunos casos, pero siempre excepcionales, seis de estos animales sobreviven cuatro años en la ganadería específica. Si viven tanto es porque fueron seleccionados para una tarde de toros o un encierro. Es la tauromaquia lo que los mantiene vivos y permite que existan. De otra manera estarían muertos antes de nacer. Literalmente. Los anti taurinos son pro vida, el equivalente a los pañuelos celestes del aborto. Como ocurre con el aborto clandestino, es un tema áspero para conversar.

No estoy hablando de toros. Nadie se divierte viendo sufrir a un animal. Vemos toros bravos con mucho poder. Los aficionados no son morbosos ni psicópatas. Y hablar de toros es otras cosa. Es hablar de la arquitectura del almidón en el percal, del instante perpetuo en unos naturales templados, templando una embestida con misterio. Hablar de tauromaquia es otra cosa. Tauromaquia y poesía de Federico García Lorca, Tauromaquia y pintura, Tauromaquia y técnica. No es otra actividad que involucre la muerte de animales, como lo son: La gastronomía, los alimentos comerciales para perros y gatos, la industria alimenticia, la pesca industrial, la reducción del hábitat de la especies, la basura plástica flotando en el mar, la construcción de ciudades, el exterminio de insectos, etcétera.

Personalmente casi ni hablo de toros porque no soy un especialista, mas bien escucho para aprender. Es normal porque viví en Argentina hasta los 29 años. Puedo conversar en el mercado comprando el fiambre, de una forma coloquial. Supongo que puedo hablar, como escribir, de varias cosas con gracia de autodidacta. Hace un rato leí alguien que comparada la Tauromaquia con el exterminio Nazi en la Segunda Guerra Mundial. Con la Shoah. No hace falta decir más nada. Esto es lo que hay. Soy muy buen amigo de toreros, ganaderos y empresarios del sector. Lógicamente, también de aficionados de distintos pelajes; músicos, intelectuales, pueblo. Sé distinguir a las buenas personas, a los valientes, a los genuinos, a los interesantes. Si leíste hasta el final ... agregar que también sé distinguir a los que no tienen nada que decir pero lo dicen.

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