Victorino Martin, estable dentro de la gravedad...Sin novedades.....

El ganadero Victorino Martin que sufriò un accidente cerebro vascular se encuentra en la misma situaciòn y bajo cuidados mèdicos.

Su hijo señalò ante la preocupaciòn del mundo del toro : "Todo sigue igual, seguimos esperando. Cuando haya novedades, las diremos"..

El veterano criador, de 88 años, se encontraba «estable y en observación» en su propia finca. No obstante, fuentes próximas a la familia mostraron cautela por el posible desenlace de su estado de salud.

Victorino Martín Andrés nació el seis de marzo de 1929 en la casa paterna, el antiguo estanco de Galapagar, Madrid. Hijo de Adolfo Martín Miguel y Candelas Andrés Calvo, tuvo dos hermanos, Adolfo y Venancio, y dos hermanas que murieron antes de que él naciera. En la imagen inferior, el abuelo Venancio.

Su infancia transcurrió en Galapagar junto a su compañero de aventuras, su primo Vicente, entre el negocio del estanco – bar, que regentaban las mujeres, y las tareas agrícolas, la ganadería y la lechería que llevaban los hombres de la casa.

La guerra vino a cortar bruscamente esa infancia cuando a finales de julio de 1936 su padre Adolfo fue apresado por los milicianos y salió de la casa para no volver más. Con el tiempo Victorino sabría que fue fusilado en Paracuellos del Jarama el 8 de noviembre de 1936.

En 1939, a los diez años de edad y con su hermano mayor Adolfo cumpliendo tres años de servicio militar, Victorino se convirtió en el hombre de la casa.

Su primer contacto con un toro bravo se produjo en la finca Cuarto Carretero, propiedad de la familia Hernández que había comprado en 1932 la antigua ganadería de José Encinas, puro encaste Vega Villar, que con el tiempo llegaría a ser el segundo encaste de Victorino, el de Monteviejo. Aquel primer toro se llamaba Gallinito, berrendo en negro y resabiado.

Su primer Albaserrada lo vio en la finca El Cerrillo, cuando acompañó a su tío Guillermo, que había puesto una carnicería en Galapagar, a recoger un toro malherido de los hermanos Escudero que había sido reseñado para ser lidiado en Barcelona.

Victorino Martín estudió en el colegio de los Hermanos Maristas de la calle Fuencarral de Madrid durante los cursos de 1940 a 1942 . En el otoño de 1.942 ingresó interno en el colegio Alfonso XIII de los Agustinos en El Escorial. Pero los estudios no eran lo suyo y dos meses después abandonó las clases para dedicarse de lleno a ayudar en los negocios familiares.

En 1945, con 16 años se hizo cargo de la carnicería de su tío Mateo en Torrelodones y poco después abrió junto con sus hermanos dos carnicerías más en el mismo pueblo. Un negocio redondo sustentado por los veraneantes de Madrid. Allí comenzaron sus tratos en ganado para abastecer las carnicerías. Con parte del ganado morucho que compraron comenzaron a dar espectáculos, primero en Moralzarzal y después por los pueblos de las provincias de Madrid y las dos Castillas.

Esta actividad continuó tras los años pasados en el servicio militar, que prestó en El Goloso. Los hermanos Martín, Adolfo, Victorino y Venancio, se convirtieron en verdaderos especialistas en la organización de festejos populares, sustituyeron las vacas moruchas por vacas bravas de todo tipo de procedencias, entre las que se encontraban reses de Manolo González (Machaquito).

En 1.953 consiguen inscribir en la Asociación de Ganaderos de Reses de Lidia el hierro de la V con el que la familia había herrado todas las reses moruchas desde tiempos del abuelo Venancio. La ganadería se inscribe a nombre de Adolfo Martín Andrés. Prosiguieron las compras y ventas de reses y ganaderías, entre ellas las de Higuero, Amelia y Alberto Higuero o Gandarias. Esta última fue adquirida en asociación con Manuel García Aleas, nombre ilustre de la ganadería brava, que a la postre sería un entrañable amigo de Victorino y que durante muchos años fue el secretario de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.

Categoria: