Viaje interior al misterio del toro: la película sobre Andrés Vázquez

Andrés Vázquez, viejo torero, ascético y enjuto, hecho en las duras capeas de los pueblos, protagoniza “Sobrenatural”, una película que se exhibe en varios festivales cinematográficos y que ha ganado el premio a la mejor cinta experimental en el de Sidney, Australia. En la película, un viejo torero que deambula por la árida y seca Castilla, entre encalados muros bañados por la deslumbrante luz del sol, se prepara para morir con honor, como un toro de lidia, y mantiene diálogos imaginarios con los astados que ha estoqueado.

LA PELÍCULA

El film, dicen, es una mezcla de la doctrina del Bushido −camino del guerrero− que guía a los samuráis, con el misticismo de San Juan de la Cruz, poeta, doctor de la iglesia y padre espiritual de Santa Teresa de Jesús, poetisa embargada por éxtasis arrebatadores; ambos, fundadores –contra y viento y marea− de los Carmelitas Descalzos.

En la película, Andrés Vázquez hace una introspección de sus sentimientos y de su larga experiencia como torero. A pesar de su edad, se siente activo; celebró sus 80 años, en 2012, matando un novillo en Zamora, capital de provincia de su pueblo, Villalpando.

En el Blog Fiesta Brava de El Comercio, verán un reportaje de la filmación de la película y a Andrés Vázquez, con 80 años, toreando en Zamora.

EL HOMBRE

El Nono −su apodo inicial−, tuvo momentos gloriosos, pero perdió lo ganado en malas inversiones. Con más valor que arte, fue el triunfador de la Feria de San Isidro de 1962, en la que tomó la alternativa −muy mayor− con 29 años. Aquel mismo año, en Acho, cortó el rabo a un toro de Urquijo, en la cuarta de abono. Pero aquella misma tarde, Antonio Ordóñez cuajó una gran faena y cortó dos orejas.

En la última corrida de aquella misma feria, en Acho, Ordóñez se cortó la coleta; fue algo sorpresivo y tuvo resonancia mundial; hacía solo dos años que Hemingway había publicado, en Life, una serie de artículos acerca del supuesto “verano sangriento” de 1959, protagonizado por Dominguín y Ordóñez. Zeñó Manué calificó los muletazos de Ordóñez con la izquierda, en aquella faena previa al corte de coleta, como “sobrenaturales” (¡coincidencia!).

Como era lógico, el escapulario −entonces concedido por la empresa− lo obtuvo Ordóñez. Andrés Vázquez nunca lo olvidó y hasta hoy, basta que se le diga que uno es de Lima, para que saque a colación el tema y su resentimiento con Fernando Graña, cabeza de la empresa: “Aquel escapulario era mío y me lo robaron”.

Una vez más, una obra de arte de otro género demuestra que la tauromaquia es una cromática expresión artística, dramática y real, con miedo, dolor y éxtasis, como la vida misma.

EL DIRECTOR

“Un viaje interior al misterio del toro”

El director de “Sobrenatural”, Juan Figueroa, dice: “Es un viaje interior al misterio del toro y hay caminos en la vida que uno debe emprender solo; son travesías por el silencio, porque son caminos hacia uno mismo; la película busca eso. Es acerca de un personaje real, pero no un documental. El maestro Andrés Vázquez –persona inmensa, enorme− emprende un viaje hacia su toro interior; por eso, además de ser una película de toros, es una de todos, porque él se interna en sus miedos, angustias y sentimientos de la vida y la muerte.”

(Pablo Gómez de Barbieri)

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