Ultimo adiòs al maestro Silveti

Dieron el último adiós al torero mexicano Juan Silveti Reynoso en la Parroquia de San Agustín en el municipio de Salamanca.

Familiares y amigos, dieron el último adiós al diestro mexicano Juan Silveti Reynoso, quien falleciera la noche del domingo 24 de diciembre a los 88 años de edad, en su rancho en este municipio, al no superar una complicación del enfisema pulmonar que padecía desde hace tiempo.

Minutos después de las 11:00 horas de este lunes, los restos del matador llegaron a una conocida funeraria de la Avenida Faja de Oro, su esposa Doreen Barry, su hijo Alejandro Silveti, nietos y bisnietos, recibían el pésame de los amigos y conocidos del famoso ‘Tigrillo’.

Antes de las 16:00 horas el cortejo fúnebre partió de la funeraria hacia el Templo del Ex Convento Agustino, donde se realizó una misa de cuerpo presente; ahí el sacerdote amigo de la familia, habló sobre el sentir de esta pérdida, una mezcla de dolor y tristeza. Recordó que ha estado con la familia en momentos de triunfos, alegrías, gozos, donde se han manifestado cariño y afecto, y ese mismo sentir en los momentos difíciles debe mantenerlos unidos.

“Las convicciones que Don Juan tenía firmes en su vida y que lo mantuvieron siempre de pie, es la fe que recibió de sus padres y abuelos, y es lo que ha trasmitido a su familia, sé que no solo su familia está triste, también su familia más grande, su familia Taurina también está de luto”

Después de la homilía, los nietos del torero hablaron sobre la vida de su abuelo, su niñez, sus triunfos y su familia, Alejandro Silveti agradeció a los familiares y amigos el acompañarlos en un día difícil, “a nombre de la familia Silveti, les agradecemos que un día difícil estén con ustedes con todos nosotros”.

Señaló que las cenizas de su padre reposarán en el rancho familiar, ubicado en este municipio y donde pasó parte importante de su vida, acompañado de su familia.

Una gran pérdida: Omar Villaseñor..

Entre los dolientes se encontraba el joven torero salmantino Omar Villaseñor, quién lamentó la pérdida del maestro Juan Silveti, quién dijo lo apoderó seis años de su carrera, “es algo lamentable experiencias vividas, cosas bonitas que vivimos con él es una gran pena en el ámbito taurino a nivel mundial”.

Destacó que ’El Tigre’ deja un gran legado y la familia Silveti continúa siendo un semillero de grandes toreros, “siguen surgiendo nuevas generaciones silvetistas, ahora está Diego y le sigue Eduardo Silveti que va a debutar el próximo 15 de enero en Moroleón, Guananuato”

La Fiesta de los Toros ha cobrado muy caro el año que está por terminar y en una fecha tan especial como el día de la Noche Buena, a las 17:27 horas, en su rancho ubicado en Salamanca, Guanajuato, a los 89 años de edad una meningitis provocada por un enfisema terminó con la vida del célebre matador de toros Juan Silveti Reynoso, el último de los grande de la postrera parte de la época de oro del toreo y plenamente reconocido en todo el Orbe Taurino.

El famoso “Tigrillo” perteneció a la segunda más relevante dinastía torera y larga de la historia con cuatro generaciones ininterrumpidas pues fue hijo don Juan Silveti Mañón “El Tigre de Guanajuato”, hermano de Juan Antonio, padre de David y Alejandro y, abuelo, del matador Diego y del novillero Juan, quien hará en enero próximo su debut formal en coso nacionales.

Sin duda, su lugar en los anales de la Fiesta Brava es preponderante al significarse por el gran reconocimiento del que gozaba tanto en México como en España y Sudamérica, pues tenía un destacado don de gente, un estupendo sentido del humor y atesoraba un toreo lleno de luminosidad gracias al valor, la clase, el arte y la calidad innegables de su tauromaquia.

Don Juan Silveti Reynoso, quien nació en la Ciudad de México el 5 de octubre de 1928, debutó formalmente vestido de luces el 10 de diciembre de 1944 en el coso “San Marcos” de Aguascalientes cuando tenía 16 años de edad, yendo en la parte cómica del festejo taurino el gran mimo mexicano Mario Moreno “Cantínflas”.

A principios de 1948 dejó sus estudios de arquitectura para dedicarse de lleno a ser lo que más quería, ser torero, por lo que luego de una intensa preparación se presentó como novillero en la Monumental Plaza México el 3 de julio de 1949, con el astado llamado “Caminero” de Piedras Negras. Alternó en dicha tarde con Curro Ortega y Rafael García. Al segundo se su lote, “Saltillero”, le cortó una oreja.

Tomo la alternativa el 15 de enero de 1950 en la Monumental Plaza México siendo su padrino Fermín Rivera y el testigo, el portugués Manolo dos Santos, con el toro de nombre “Colegial” de La Laguna.

En 1951 viajó a España para torear 18 corridas, llegando a confirmar su doctorado en el coso Monumental de Las Ventas de Madrid, el 17 de junio, de manos de Antonio Bienvenida y con el lusitano Manolo dos Santos nuevamente como testigo, siendo el toro de la ceremonia “Pavito” de Manuel Sánchez Cobaleda, al que le cortó una oreja.

Al año siguiente, 1952, regresó a España para sumar otras 20 corridas, logrando salir en hombros por la Puerta Grande del coso Monumental de Las Ventas de Madrid, el 25 de mayo, tras cortarle cuatro orejas a ganado de Pablo Romero.

De nuevo en España, en 1953, pisó por vez primera el coso de Pamplona el 18 de julio en Corrida de la Prensa, fecha en la que se despedía el navarro Julián Marín, quien cortó dos orejas, pero Juan Silveti obtuvo cuatro. El otro alternante fue el sevillano Juan Posada.

En 1954, por última vez en España, alcanzó a torear 19 corridas, destacando su triunfo en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla el 17 de junio actuando en la Corrida de la Prensa, en el Jueves de Corpus. Fue con toros de Salvador Guardiola para Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma II”, Jesús Córdoba y Juan Silveti, quien cortó dos apéndices.

El 1 de septiembre de 1957 inauguró el coso Monumental de Ciudad Juárez, Chihuahua, con capacidad para 16 mil espectadores, junto con Rafael Rodríguez y Humberto Moro para lidiar un encierro de Tequisquiapan. Y a partir de 1968 dejó de torear.

Don Juan Silveti Reynoso deja a su esposa doña Dorín, a su hijo Alejandro, siete nietos y cuatro biznietos. Su cuerpo fue velado en el rancho de Salamanca, se ofició una misa de cuerpo presente en el templo salmantino de San Agustín para después ser cremado y sus cenizas serán depositadas en la Ciudad de México en nicho familiar. Descanse en paz.

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