Sánchez Drágo desmonta la peregrina tesis sobre la influencia negativa de los toros en los niños

( La foto es autoría de Golfredo Rojas )

Jose R Palomar ha conversado largamente con el escritor, critico literario y reconocido hombre de letras para indagar sobre la tesis peregrina de que es necesario prohibir a los menores asistir a las
corridas de toros porque generaría actos violentos en ellos (SIC ).

Y Sánchez Dragó no solo cumple con la palabra sino que llevó a su pequeño a una corrida. Y tal como lo expresó el nobel Vargas LLosa él llevaba a sus hijos a los toros en Lima y ninguno le salió con tendencias al margen del código penal....

Este es el resultado de la jugosa entrevista del colega catalán con Sánchez Dragó donde se mezclan como todo buen reportaje las opiniones del entrevistado y la mirada critica y lucida del entrevistador:

Mucho se ha hablado sobre la conveniencia- o no- de que los niños acudan a los toros. En el caso de servidor, viene haciéndolo desde los 4 años, acompañado entonces de mis padres (ya fallecidos). Sesudos estudios del Defensor del Menor en Madrid, así como expertos en pedagogía y psicología, han llegado a la conclusión de que el espectáculo taurino- a pesar de tener un componente de “violencia”, léase sangre, no puede en modo alguno perjudicar a la población infantil.

Es frecuente verlos acompañados siempre por su padres, en plazas como Las Ventas (lo he comprobado esta semana), Alicante, Valencia…e incluso Colombia, donde la afluencia en los tendidos de niños es habitual y a nadie sorprende…

Dragó, que “siempre llega el primero” en su talante innovador y a contracorriente, llevó a su hijo Akela (con cuatro años, muy próximo a cumplir los cinco, y de madre japonesa: Naoko), por vez primera en su vida a los toros. Y eligió, a mi entender, el espectáculo ideal: un festejo de rejones. Es vistoso, por los caballos, no existe- aunque el riesgo nunca desaparece- la crudeza del toreo a pie, y el público cambia: proliferan mujeres, niños.

Y los aficionados son normalmente dadivosos, aplauden con fervor. Y ello produce tantas Puertas Grandes (que algunos críticos equiparan- equivocadamente- con las que logran los diestros del toreo a pie).

Akela disfrutó con las cabriolas de los caballos, la doma de los jinetes, el colorido de cualquier festejo taurino. Aullaba “Bravo, bravo”- según señala el escritor. Pero, al parecer, a partir del tercer toro se aburría, y empezó a corretear y desentenderse de lo que ocurría en el ruedo… ”Me preguntó-señala Dragó- porqué le salía sangre al toro, y por qué querían matarlo”...Ah!....y al doblar el tercer toro abandonaron el tendido.

Fernando asegura- y prometió a Akela- (que ya comienza, intuyo, a entender de qué va el espectáculo de rejones), llevarle la próxima ocasión a una corrida de toros… De todas formas, imagino que Fernando S. Dragó fue feliz. Él no acostumbra a ir a las corridas de rejones, pero la excepción del último festejo del toreo a caballo de la Feria de San Isidro y el sacrificio, valía la pena. Además, en lugar privilegiado: sobre todo para el niño: fila 1 del tendido 10.

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