Ritter, todo corazòn, aplomo y gallardia en Azpeitia con la corrida de Cuadri

Un fallo con la espada que le quedó caida privó al colombiano Sebastian Ritter de cortar una oreja a su primer toro de Cuadri en Azpeitia, Guipuzcoa......

Inició la faena con verónicas rodilla en tierra y con la muleta el antioqueño exhibió firmeza , seriedad y mucho sitio a partir de una buena colocación con un astado de 560 kilos de nombre "Rociero" al que era preciso esperar mucho. Dio tandas estimables por ambos pitones pero el fallo con la espada especialmente la colocación, le negaron el premio que tenía asegurado,.

Paulita, una oreja y ovación a Lamelas. en el primero y segundo de lidia.....

Dejemos que los colegas que estuvieron allì nos cuenten còmo estuvo nuestro torero .

EL PAIS

Y Ritter, que también torea poco, es todo corazón. Tiene valor este torero, fortaleza y aparente serenidad, que le permite emocionar en la cara de los toros. Vende bien su mercancía. Embiste él si su oponente se ega a ello. Se dio un arrimón ante el tercero, muy corto de ánimo, e insistió con suficiencia ante el sexto, el de menos calidad del encierro.

EL MUNDO

Junto al colombiano Sebastián Ritter que se presentaba en Azpeitia reapareció Julián Guerra, tras la ruptura del apoderamiento de López Simón. Su primer toro tuvo seco peligro, ese que mide en cada embroque y llega dormido a la muleta. Ritter cuajó una labor de una firmeza insaciable. Asentado y hundido en la arena. Con gran serenidad, se metió en sus terrenos y logró meter en cintura al animal. Fondo y valor de Ritter. Una espadazo bajo hizo que se esfumarse la oreja. Con el sexto, Ritter dejó claro que el valor sincero es su punto fuerte. Atacó con precisión en toques y quietud en su planta. Patente actitud de Ritter, ejemplo de gallardía.

MUNDOTORO

Exigente el tercero. Deslucido y sin terminar de romper para delante. Sebastián Ritter, que estuvo acompañado entrebarreras por Julián Guerra, sorprendió a la gente por su aplomo. Sin renuncias, con serenidad, se metió en el terreno del animal en el último tramo de la faena, y en la corta distancia exprimió al animal. Actitud y Valor. La espada, que cayó baja, le dejó sin premio. El sexto se paró. Ritter, valiente y firme, buscó que toro empujara los engaños pero el de Cuadri, muy aplomado, no respondió.

CULTORO
El tercero de la tarde, de nombre "Rocieno”, lucía 560 kilos de peso. Fue un toro que recibió Ritter a la verónica de rodillas. El toro cumplió en el caballo para que después viniese una faena muy firme y seria por parte del colombiano. Inició haciéndose con un toro que hay que esperar. A base de estar firme, le cuajó muletazos buenos por ambos lados. Muy cerca, rematando con el de pecho, se lo cambió por la espalda. Vino un cierre de faena que acabó yéndose a más, pero la espada quedó caída y tardó en caer el animal, escuchando un aviso. Palmas.

El sexto de la tarde fue un toro bien presentado pero justo de fuerza. Ritter anduvo entregado y dispuesto, pegándose un arrimón, regateando cada embestida al de Cuadri. Sólo le dejó muletazos aislados. Sin poder redondear, dejó una estocada caída y tuvo que conformarse con las palmas.

EL CONFIDENCIAL

El colombiano Ritter ha instrumentado una faena de actitud y arrestos al exigente y bravo tercero, con el que se ha jugado el tipo sin trampas de cartón antes de echarlo todo a perder por el mal uso de los aceros.
El sexto ha sido el "garbanzo negro" del envío, un toro en el límite de las fuerzas con el que Ritter no ha podido pasar de voluntarioso.

RESUMEN

Sebastián Ritter, de sangre de toro y oro: silencio tras aviso y silencio.
En cuadrillas, Juan Sierra y Manolo de los Reyes han saludado tras banderillear al cuarto.
La plaza ha registrado más de media entrada en los tendidos, en el tercer y último festejo de la Feria de San Ignacio.

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