Recuerdos del maestro Dàmaso Gonzalez. Su pregòn de la feria de Albacete

“Es mi Feria, es tu feria y la de todos, es nuestra Feria, una Feria importantísima dentro del mundo taurino; en lo personal, nuestra Feria es la más bonita de España porque sigue unida como hace muchísimos años, y mantiene su sabor y su belleza”, ha dicho Dámaso González a los periodistas apenas unos minutos antes de comenzar el evento, el pregòn de 2016 en Albacete.

Aunque como ha confesado su hija Sonia “él no es hombre de actos, tampoco sabe decir que no”, y no se pudo negar cuando el alcalde, Javier Cuenca, le llamó para pedirle, nada más y nada menos, que pregonase esta Feria taurina de Albacete que es también tan suya…

El torero albaceteño Dámaso González hizo un sentido pregón de la Feria Taurina de Albaete 2016. Recordó sus inicios y las dificultades de su profesión, antes y ahora, y habló también de la Feria de Albacete, que como albaceteño lleva dentro del corazón.

El alcalde Javier Cuenca agradecido en nombre de todos los albaceteños la gran labor de “embajador” de nuestra tierra que ha llevado a cabo por todas las plazas del mundo por las que ha toreado, así como su importante contribución a la Fiesta de los Toros.

En opinión de Javier Cuenca, “es un lujo para nuestra ciudad y para todos los albaceteños contar con un pregonero de la Feria Taurina de Albacete de la talla de Dámaso González”, al considerar que “representa un papel muy importante en la historia de la tauromaquia de nuestro país y, de manera especial en la de Albacete”.

Durante su intervención, el alcalde de la ciudad ha señalado que es un acierto que el pregón taurino se celebre un año más en el Teatro Circo de Albacete, sede de la cultura en sus diferentes manifestaciones, porque “la Fiesta de los Toros es cultura, arte y tradición”. Javier Cuenca ha agradecido a Dámaso González el gran pregón taurino que ha regalado a todos los asistentes, asegurando que “además de un gran torero, es una gran persona con un gran corazón”. Un pregón que, en opinión del alcalde de la ciudad, pone de manifiesto “el gran cariño y la pasión que Dámaso González siente por Albacete y por los albaceteños”.

Un agradecimiento que Javier Cuenca ha hecho extensivo a la Unión Musical de Albacete, titular de la Plaza de Toros albaceteña, por amenizar con música eminentemente taurina este importante acto.
El alcalde de Albacete ha deseado a los asistentes una gran Feria y una buena Feria Taurina, pidiéndole a la patrona de la ciudad, la Virgen de Los Llanos, que proteja a los albaceteños y a todos los visitantes durante los próximos días.

“Qué lujo tenemos los albaceteños esta noche, con poder contar con un magnífico pregonero, me atrevería a decir que el mejor; estoy muy agradecido de que Dámaso González haya querido ser pregonero taurino de su Feria, de la Feria de todos los albaceteños; es un gran embajador que ha paseado su condición de albaceteño por todas las Plazas del mundo y que sigue contribuyendo a engrandecer la Fiesta de los Toros”, ha afirmado el primer edil instantes antes del Pregón.

…Y eso es precisamente lo que ha vuelto a hacer , ‘engrandecer la Fiesta de los Toros’. Varias han sido las ovaciones cerradas que ‘el Maestro’ se ha llevado: la primera, a su entrada al patio de butacas del Teatro Circo.

El pasodoble ‘Pan y Toros’ (interpretado por la Unión Musical de Albacete) ha sido el preludio a la presentación (también especial) que del pregonero ha hecho su hija, Sonia. Sobre el escenario, presidiendo, su capote de paseo de la Virgen de Los Llanos y uno de los vestidos favoritos del torero de los casi 2.000 festejos; del de la alternativa el 24 de junio del ’69; del de la familia, el toro, el campo y Albacete como prioridades.

Y todo ello ha sido lo que ha plasmado en sus palabras, traspapelando con gracia un discurso que no necesitaba porque ha hablado con el corazón de algunos de sus muchos recuerdos. De sus primeros años en aquella casa de la carretera de Valencia que le vio nacer; de su infancia en la taurina calle Cid; de una vida que “entonces era durísima, pero era feliz”; de sus paseos de niño por ‘La Cuerda’ con su padre, al que tiene “una admiración grandísima” y asegura recordar “todos los días”.

En su relato no ha olvidado sus primeras hazañas en el toreo; cómo se convirtió en un asiduo de la antigua estación de ferrocarril en busca de algún mercancías que le llevase a alguna capea y cómo así se hizo amigos de todos los cuchilleros; cómo en Yuncos el animal le revolcó de tal manera que pasó dos días cuidado en una casa del pueblo que también era la peluquería; cómo llegó su primera cornada, con trece años (y más de doce grapas); cómo ha ido haciendo grandes amigos dentro y fuera del toro; cómo la Virgen de Los Llanos y su mujer le salvaron la vida; y cómo ‘el torero’ es ahora un abuelo que quiere a su nieto, Tristán, como a nada. Un pregonero que, antes de cualquier otra cosa, es (y será por siempre), un albaceteño que ofrecerá lo mejor de sí: su persona.

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