Murió el ganadero mexicano de Barralva

No ha concluido el primer mes de este bisoño año 2018, y ya cuelga un crespón negro en la fiesta de los toros , por el lamentable fallecimiento del ganadero y empresario don Luis Ángel Álvarez Bilbao; quien dejó de existir en la Ciudad de México, a los 68 años de edad; debido a problemas de salud que se fueron agravando.

Don Luis Ángel Álvarez Bilbao, junto con su hermano José Ramón, fundaron en 1989 la ganadería queretana de Barralva, divisa color azul celeste, amarillo canario y rosa, en el rancho “El Raspiño”; enclavado en el municipio de Santa Risa, Jáuregui.

El estupendo criador de reses bravas, deja a su esposa y a sus hijos, el entusiasta empresario taurino Pablo Álvarez “Palillo”, Luis, Eduardo y Maite; a quienes desde este espacio, todos los que formamos parte de este diario, les enviamos un abrazo y nuestras más sinceras condolencias. Descanse en Paz don Luis Ángel Álvarez Bilbao.

CUANDO BOLIVAR TRIUNFÓ CON LOS BARRALVA EN EL 2009

El triunfo ganadero de los SEÑORES ÁLVAREZ BILBAO, — vuelvo con las mayúsculas –. con sus toros de Barralva, marcarán recuerdo gratísimo con el insólito caso que retirados los toreros, se quedó parte del público exigiendo que dieran la vuelta al anillo para tributarles el batir de palmas tan merecido por la corrida que mandaron.Toros imponentes, serios, cuajados, muy bien armados y con la romana adecuada y justa a la edad de toros, que llana y simplemente se adueñaron del ruedo haciendo que volviese algo que en el toreo de nuestro país se ha perdido… ¡La emoción..!

La emoción, que sí, cuando el juego y las lidias que dieron fueron de lo que eran… ¡De toros..! cuando cinco de los barralveños provocaron tumbos espectaculares al meter los riñones en los petos creciéndose al castigo, propiciando el segundo, un castaño de alta arboladura tres cornadas mortales al penco derribado, “Toco” de nombre de veintitrés años de edad y diecisiete picando, metiendo el cuerno todo hasta la cepa misma saliendo ensangrentado quitándole la vida como diciendo: la cosa es seria, y el público sorprendido de algo que, insisto, ya casi no se siente, ¡La emoción, señores, la emoción que el toro real, el auténticamente de verdad produce.

¿Y, lo mejor..? Lo mejor que luego los astados barralveños llegaron a la muleta embistiendo con claridad, con fijeza, con son, mucho son, metiendo con emotividad la cabeza con viaje y clase cuatro de ellos, para haberse ido sin oreja al desolladero.

Solo uno de los actuantes, el colombiano Luis Bolívar les pudo, cortando un apéndice en el tercero, toda vez que el sexto resultó poco propicio impidiéndole asegundar. Los demás, Pizarro con buenos detalles aislados de su buen quehacer taurino que refleja cierta clase y elegancia quitando por cedeñas y rítmicas chicuelinas de manos bajas y con la flámula ya, en algunos ayudados por abajo con la diestra y al natural con la zurda, pero sin concretar en faenas faltas de trazo y estructura y por cuanto a Ochoa…

Por cuanto a Ochoa, por debajo de sus enemigos, estando sin plan y con un desarrollo en un tenor deslavazado mirándose al torero tan dubitativo como desvaído y sin acoplamiento, instrumentando, sí, algunos muletazos por los dos lados abusando del pico del engaño para despedirlos y aliviarse más, cayendo en el quinto, el otro burel que menos lució, con un toreo efectista en las tablas con pases de ida y vuelta previos gritos estentóreos buscando impresionar, y al que tras de despenar de entera tendenciosa, se salió a saludar metiéndose al callejón entre sonora rechifla.

Con el toro de triunfo que fue el segundo al que no le tomó la distancia ni el temple entre algunos desarmes y resultándole trompicada la zarga, pasó la pena negra con la espada pinchando hasta once veces y perdonándole la pusilánime autoridad el tercer aviso para devolución toda vez que se pasó de tiempo y…

Y grata, muy grata en verdad la presentación en Guadalajara de Luis Bolívar, un muchacho colombiano – al que vengo viendo desde novillero –, que ha venido realizando su carrera en cosos españoles alcanzando un nivel que ahora mismo, dominador del oficio, con la técnica de una escuela bien aprendida y los recursos que le permiten poder teniendo un valor cabal y deseos implacables para hacerse figura del toreo, echa para afuera su mensaje artístico interior, vamos lo que siente al torear que le pone en el camino del éxito, resultando el triunfador con el corte de la única oreja que se dio.

Principescamente enfundado en vestido de terciopelo en color sangre de toro, ricamente recamado que le ví, si no me equivoco estrenar en Las Ventas madrileña el pasado San Isidro, manejó con mucha torería el capote lanceando a la verónica rematando con media de pintura, para estar en los quites variado ya que instrumentó saltilleras en evocación al Maestro Fermín “Armillita” escuchando la ovación.

Bolívar es poderoso con la muleta cuando valiente sin concesiones tras iniciar con cambiado por la espalda seguido por vitolina se colocó en el sitio tomando espacio y distancia y aplicándose en series mandonas y templadas por los dos lados y con ambas manos muy reunido, gustándose, muy relajado, encajados los riñones en la cadera y clavadas las zapatillas en la arena, pasándose cerca los afilados pitones sin reponer solo lo mínimo entre pase y pase.

Tuvo medida la faena haciendo un toreo sentido, natural, sin afectaciones ni rebuscamientos, completamente natural repito, sintiéndolo y sintiéndose y, por ello, haciéndolo sentir al aficionado que le batía fuerte las palmas y tras de cerrar por alto con bernadinas muy ceñidas, se fue tras del estoque en corto y por derecho cobrando entera un pelín desprendidilla que le valió la oreja. El sexto no fue propicio mirándose en profesional pero sin conseguir lucimiento mayor. Con gusto, con mucho gusto se le vería repetir cuando ha caído de pie ante la afición tapatía.

Tarde espléndida, azulada y sin brizna de viento que vio con entrada de un tercio, el gran triunfo ganadero de Barralva dándole a los hermanos Álvarez Bilbao mi más cálida enhorabuena por ser como son y lo que son y que superándose se consolidan como SEÑORES GANADEROS que ejemplifican la crianza de, ni más ni menos, SU MAJESTAD, EL TORO….

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