Manolete, hijo predilecto de Córdoba con la negativa de la izquierda

El pleno del consistorio de Córdoba donde nació , aprobó por mayoría la declaración de Manuel Rodríguez, Manolete, como hijo predilecto de la ciudad.

En un guión conocido de antemano, solo IU y Ganemos votaron en contra alegando motivos de forma (sostienen que no se les ha informado de las conclusiones de la comisión de Manolete) y de fondo (por ser el distinguido un matador de toros). Igual que ocurrió en otros plenos, donde se habló de tauromaquia, hubo presencia de representantes del toreo como Chiquilín, Francisco Gómez o Antonio Tejero. Entre el público, intercambio abrupto de pareceres: «Manolete asesino de toros», dijo una mujer. «Asquerosa», respondió otro.

Se olvida esa nueva izquierda carente de historia que Manolete en México en tiempos de la posguerra española se reunió con republicanos y llegó a trabar amistad con el socialista Indalecio Prieto. Y en varias ocasiones se encontraron y comieron en el famoso restaurante Nili del D.F

Pero su encuentro, ya en 1945, con Indalecio Prieto en México, o el histórico brindis de un toro al que fuera primer ministro británico Winston Churchill en Valencia dilapidaba esa etiqueta impuesta por el azar que entonces marcaba la zona de residencia de cada uno.1939, recién acababa la guerra, toma la alternativa en Sevilla, meses más tarde la confirma en Madrid, y ya desde ese momento su carrera despegó hasta convertirse en el líder del escalafón durante las siguientes temporadas, con éxitos rotundos en numerosas plazas y ferias.Especialmente sonadas fueron sus faenas al toro "Maganto", al que cortó las dos orejas, el rabo y las dos patas en Valencia, en 1942; o la del toro "Ratón", de Pinto Barreiros, en la Corrida de la Prensa de 1944 en Madrid, del que paseó también el doble trofeo.

EL DEBATE EN EL SENO DEL CONCEJO DE CORDOBA
El concejal socialista David Luque invitó a reflexionar sobre la figura del diestro cordobés «sin prejuicios». Luque lo definió como «un ser humano excepcional» y reivindicó su figura, «aunque el régimen intentó hacerla suya, creando una leyenda negra». Por motivos obvios, especialmente emocionada fue la intervención del concejal del PP y diestro José Luis Moreno, que rogó a los grupos de IU y Ganemos que se replantearan su voto. «Manolete forma parte del ADN de esta ciudad. Ha conseguido ser un orgullo, estar dentro del corazón de esta sociedad apática. Manolete trasciende su obra, no es comparable a ningún otro torero. Fue un símbolo. Ese espejo en el que se miraba la sociedad de la posguerra, que veía cómo ese hombre libre con su esfuerzo, sangre y sudor desafió al poder», dijo.

Por contra, Pedro García (IU) reconoció que su grupo nunca hubiera apoyado esta decisión, «no quiero ser un hipócrita», pero criticó sobre todo no disponer aún de las conclusiones de la comisión del centenario. El portavoz de Ganemos, Rafael Blázquez, dijo que «la persona es indisociable de la profesión que tenía». Por contra, para Francisco Gordón, miembro de la comisión de Manolete que intervino en el pleno, la cosa es bien sencilla: «Decir Córdoba es decir Manolete y decir Manolete es decir Córdoba».

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