Manolete en la lente pictòrica de Diego Ramos el dìa triste

Diego Ramos naciò años despuès de la muerte de Manolete pero en su ADN de artista queda la imagen de ese ùltimo paseillo del ilustre cordobès que el vallecaucano ha querido reflejar tan estupendamente, si cabe. Es el alma del cuarto Califa, es el semblante, es el rostro, es el cuerpo atado a ese capote de paseo y la montera calada, esa mirada triste, premonitoria de lo que habrìa de pasar en el quinto de Miura de nombre Islero en la plaza de Linares un 28 de agosto de 1947. Muriò a las 5 de la mañana de un dìa como hoy 29 de agosto, hace 71 años.

Ocurrió en la plaza de toros de Santa Margarita de Linares (Jaén), cuando el diestro había colocado una buena estocada a un miura negro y de buen trapío y se disponía, una vez más, a salir por la puerta grande tras una faena de ensueño.

Manolete murió en el hospital linarense en la madrugada del 29 de agosto de 1947. Desde entonces, la feria de San Agustín tiene cada año un ineludible aroma taurino.

Esta mañana he ido una vez màs al cementerio de La Salud para depositar unas rosa roja ante el mausoleo del mito. El cuerpo escultórico es estremecedor y el aire caliente de este verano golpea mi rostro . Aprovecho para visitar las tumbas de Machaquito, Lagartijo, Guerrita y de don Josè Flores "Càmara" el apoderado del torero cordobès. Parte sustantiva de la historia del toreo del siglo XIX y XX està ahì en ese austero campo santo. Un par de kilòmetros mas allà , en "San Rafael" està la tumba de don Antonio Cañero el militar cordobès que reviviò el rejoneo que estaba " muerto" en los años 20"s del siglo pasado. Mucho se le debe a èste polèmico militar el renacimiento del arte de Marialba; a èl y a Joao Nuncio, el portuguès.

Manolete expirò en la cama del hospital de Linares, pero rápidamente nació el mito y la leyenda. Y es que el torero, hijo de un famoso diestro de su mismo nombre, fue todo un símbolo para una época y una sociedad de posguerra tan necesitada de crear mitos que le devolvieran la ilusión. "Manolete fue un hombre débil que murió a los 30 años, cuando deseaba retirarse del toreo y ya había apurado la vida hasta la extenuación. Creador en plena posguerra de un estilo que aún perdura, el diestro de la larga figura y los ojos tristes transformó la lidia en un arte", señala el escritor Juan Soto Viñolo en su libro Manolete, la vida y los amores de un torero de leyenda (La Esfera de los Libros), que será presentado el viernes en Linares.

Juan Soto descubre en el libro hechos hasta ahora nunca relatados, tanto del diestro como de Lupe Sino, la bella artista mexicana con la que mantuvo una apasionada relación. También ahonda en las raíces familiares del torero, su infancia y juventud en el Madrid de la II República y de la Guerra Civil, su lucha para sobrevivir y ayudar a su gente. "Aunque se le llegó a llamar el torero del régimen, en México se reunió con exiliados republicanos", señala Soto.

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