Los intelectuales rodean a Manolete en L"ardy y la contundencia del cordobés

Los intelectuales organizan un Homenaje a Manolete en el famoso restaurante madrileño Lhardy. De aquella forma, la intelectualidad abría las puertas a un artista taurómaco reconociendo sus méritos y su importancia social, igual que los de la fiesta que representaba.

En la célebre cena que la intelectualidad española dedicó en noviembre de 1944 a Manolete en Lardhy, de Madrid, a la hora de los discursos uno de los oradores vino a decirle al torero cordobés: “Te invitamos a ser nosotros y reconocemos el arte de torear con la misma categoría estética que otras Bellas Artes”. Pero tales palabras, no pueden separarse de la respuesta rotunda que recibieron de Manuel Rodríguez: "Yo soy vosotros, pero en mi creación hay algo más: la muerte verdadera, por lo tanto me diferencio en un matiz que me hace distinto".

Y tan distinto que hace ese matiz que recordaba el gran torero cordobés. Cuando José y Juan se veía las caras, Guerrita ya dijo aquello de que a Joselito para que lo hiera un toro le tiene que tirar un pitón, en cambio había que darse mucha prisa por contemplar a Juan: tal como toreaba iba a durar poco. Luego las cosas ocurrieron exactamente al revés.

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