La preciosa obra de Diego Ramos del mano a mano Juli - Morante quien dio un paso al costado en el toreo

El maestro Diego Ramos nos deja este impresionante y bello retrato de Manolete en el programa de mano en el Puerto de Santamaría, Juli-Morante, que al final se consumó con un sólido madrileño con 5 orejas y al de la Puebla fuera del mundo del toro vestido de luces, " aburrido y desencantado".....

Es la tercera vez que se va....En las dos anteriores, retornó.....Nadie sabe con un espíritu tan complejo como el de José Antonio qué le dirá su corazón.... Hay un hueco inmenso con su transitoria partida lo que no excusa son las razones que da para irse : el volumen del toro que se contradice con su particular manera de torear , según él......

Pero hay momentos para lo gloria como esta imagen del torero cordobés captada por un espíritu libre y creativo como el de nuestro compatriota Diego Ramos a quien no me canso de piropear por cómo entiende nuestro mundo, ese que no quieren ni les importa a los antis....

Ay Morante , que se nos va..Ojala le permita sanar sus heridas interiores y vuelve fortalecido. Se le espera...

El primer pase que dio Morante de La Puebla a una becerra fue en brazos. Tenía 5 años y se empeñó en hacer frente al animal en un tentadero. "Calla, niño, era muy chico", le dijo su padre. "Que no, que quiero torear", porfió. Los llantos del niño ablandaron el corazón de un banderillero que andaba por allí, Rafael Sobrino.

Así que se colgó el niño al cuello, le dio el pico del capote, citaron a la vaca y de esa forma extraña, sostenido por el hombre, instrumentaron un pase sin parangón, que se sepa, en la historia del toreo. Antes de aquel memorable episodio José Antonio Morante, que la semana pasada salió por la Puerta del Príncipe en Sevilla tras dos soberbias faenas, había toreado con una paño de cocina todas las sillas de su casa y todos los toros fantasmales que atisbaba en la calle. Su lugar preferido era junto a un quiosco de papas fritas, cerca de su casa en La Puebla. Su único espectador era el regente del quiosco, un buen aficionado, que unos años después, cuando el niño contaba 8 años, intercedió ante el alcalde para que le cediera una becerra.

Su familia está convencida, sin embargo, que su primer esbozo torero lo dio a los nueve meses, en la cuna.....

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