La mirada de Pablo Gómez de Barbieri en la alternativa en Acho de Colombo

Tomó la alternativa en Acho un joven venezolano, Jesús Enrique Colombo. Si las cosas no se tuercen, podrá ser diestro importante. En los toros, las cosas no son siempre como se espera. La impredecibilidad
es consustancial con la tauromaquia y Colombo lo sabe. Ponce iba a darle la alternativa en Zaragoza, pero dos días antes, en Valencia, un novillo le pegó un cornadón que le destrozó el muslo derecho.

Por ello, Sebastián Castella lo doctoró. Colombo mostró condiciones, espectacularidad en banderillas y solvencia.

Castella hizo lo mejor de la tarde, aunque se le premió en exceso con dos orejas. Ginés Marín estuvo bien. La presidencia no estuvo acertada.

—LA PRESIDENCIA —
Fernando Loayza, presidente de Acho, suele acertar, pero ayer no fue así. Permitió que se anunciara la corrida como de Puerto de San Lorenzo, pero los seis fueron de La Ventana del Puerto, herrados con una
ventana de dos hojas. Ambos hierros son del mismo propietario.

El Puerto es de encaste Atanasio-Lisardo, más voluminosos; La Ventana tiene, además de lo de Atanasio, una línea procedente de Monte La Ermita, de origen El Torreón, ganadería española de César Rincón; es decir, Parladé Domecq.

En el festejo se evidenció ese origen. En Acho no se puede anunciar un hierro en los carteles del ruedo, para luego lidiar otro. Censurable.

Dio pase a dos toros de escaso trapío que originaron la justificada bronca del público.

Los pesos anunciados no correspondían a la realidad; estaban inflados.

Un presidente que no es dadivoso, y a veces exigente con los toreros peruanos, regaló una segunda oreja a Castella.

Por último, accedió al inapropiado pedido de Castella y cambió el segundo tercio del cuarto toro con solo dos pares y el toro no mostró ninguna dificultad para colocársele los tres de reglamento. Artículo 154: “El número de banderillas ordinarias que se hayan de colocar serán tres pares en plazas de primera categoría”.

—CASTELLA—
Su primero fue abroncado de salida. Parte del público se puso de espaldas al ruedo. Al picársele, la bronca trocó en pitos que sonaron a lo largo de toda la lidia. El público cree – erradamente– que tras picar o
banderillear no se pude devolver al toro. Pero lo inaceptable fue que alguien de la empresa enviase a cuatro guachimanes a callar a la porra del tendido 12. Pablo Moreno, presidente de Casa Toreros, debería aclarar
quién hizo semejante cosa y despedirlo públicamente.

Castella aprovechó la clase y larga embestida del cuarto. Faena derechista, pero muchos derechazos, acelerados y abusando del pico.

Hubo pocos naturales, pero con enganchones. Mató bien y el público, entusiasmado, en tarde sin trofeos, pidió –y se le concedieron– dos orejas excesivas; una, con fundamento, era lo justo.

—GINES MARIN—
Solo le sirvió el tercero, pues el quinto rodó y rodó por la arena.

Faena con aroma clásico y buen toreo. Los ayudados por alto del inicio, con mucho sabor. Derechazos y naturales, hondos y templados. Mató mal y perdió la oreja.

—COLOMBO—
El de la alternativa tuvo clase, pero duró poco. Lo aprovechó y con habilidad, primero lo sujetó en los medios para que no huyese a tablas y luego le dio los terrenos que el mansurrón pedía. Faena de torero solvente.
Media estocada y ovación.

El sexto tuvo clase y él lo aprovechó. Al comienzo, el trasteo fue un amontonamiento de muletazos, pero luego se centró. Derechazos y naturales estimables y templados.

Lo atravesó con el estoque y descabelló innumerables veces, perdiendo la oreja.

Puso siete pares de banderillas, varios a toro pasado.

Notable fue el par al quiebro al último de la tarde.

LOS EL PUERTO QUE NO FUERON DEL PUERTO

Disparejos de presentación; una escalera. Hubo cuatro bien presentados y dos sin trapío. Todos con los pitones romos. Los pesos anunciados tuvieron escasa relación con la realidad.

RESUMEN

Toros de Puerto de San Lorenzo.

Sebastián Castella, silencio y dos orejas.

Ginés Marín, silencio y silencio.

Jesús Enrique Colombo, que tomaba la alternativa, ovación y palmas.

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