La leyenda se inció en Linares.Manolete sigue vivo en la memoria de los aficionados

El colega Pablo Gomez de Barbieri ha recordado los 70 años de la cornada por "Islero" a Manolete en Linares. Moriria al día siguiente , 29,sobre las 5 de la mañana más que por la herida por un mal calculo de los médicos en la transfusión de sangre, según los relatos posteriores al suceso...

FOTO: FRANCISCO CANO
El Pipo, que años más tarde sería apoderado de Manuel Benítez ‘El Cordobés’ contempla el cadáver de Manolete en el Hospital de Linares.Esa imagen sirvió para el grupo escultórico que se puede visitar en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud en Córdoba, ciudad natal del malogrado torero que vino un año antes de su deceso a Bogotá y a Medellín...

Hace exactamente 70 años, Manolete fue corneado por ‘Islero’ de Miura. Aquello lo inmortalizó; era la primera figura, el más famoso en aquella época. Tras la revolución de Joselito y Belmonte, seguida por Chicuelo, él cambió la tauromaquia; estructuró las faenas en series de toreo en redondo −derechazos y naturales− con pasmosa quietud para entonces. Estructuraba sus faenas como las conocemos hoy, muy distintas al toreo pre manoletista. Tenía 30 años, que había cumplido el 4 de julio de aquel año. Cansado y con muchas presiones encima, sin poder disfrutar su fortuna, quería retirarse, en octubre de aquel año, para irse a vivir con su controvertida novia, Lupe Sino, a México.

LA TARDE TRISTE

El quinto toro, ‘Islero’, lo corneó aquel día 28, en Linares. Quizá se equivocó; entró a matar, lentamente, recreándose, en la suerte contraria −de dentro para afuera− a un toro que se vencía y apretaba hacia los medios. Lo operaron dos veces, pero murió a las 5:07 am del 29 de agosto de 1947, tras una última transfusión de un plasma noruego, efectuada por el doctor Giménez Guinea, su médico de confianza, a quien había hecho llevar desde Madrid. Mucho se ha dicho de ese plasma; lo donaron los noruegos −probablemente, de origen alemán, almacenado desde la Segunda Guerra en la ocupada Noruega− para las víctimas de una enorme explosión ocurrida, días antes, en el astillero de Cádiz. Que era incompatible con su sangre, que estaba infectado, que esa transfusión, sumada a las que ya había recibido, era un exceso.

Sin embargo, el doctor Andrés León Martínez, ex jefe de la enfermería de Acho y Presidente Honorario Vitalicio de la Sociedad Internacional de Cirugía Taurina lo aclara: “El verdadero causante de su muerte fue ‘Islero’. Al cornearlo tan gravemente, originó condiciones y complicaciones que ocasionaron una coagulación intravascular diseminada que alteró los factores de coagulación y dio lugar a coágulos en el cerebro, pulmones, hígado y riñones, lo que suele ser mortal.” Aquello se agravó por las condiciones médicas en Linares, pobre pueblo minero de la atrasada y paupérrima España de la posguerra.

−QUÉ APORTÓ AL TOREO

Juan Elías Miletich, autor del libro ‘Manolete en la Plaza de Toros de Lima’ lo resume: “Su aporte fue ejecutar la faena de muleta a todos los toros por los dos pitones; siempre lo intentaba, con su técnica, citando con la muleta retrasada, ofreciendo su cuerpo de perfil por delante, dándole así mayor emoción a su toreo. Lo lento que ejecutaba la suerte de matar; lo recto que entraba y lo muy en corto que se ponía ante el toro. Aunque en Lima atravesó un “bache con la espada”, él no dejaba que nadie saliese defraudado de sus corridas. Decían que su repertorio era corto; olvidan que lo perfeccionó, técnica y estéticamente, a niveles antes no logrados por nadie. Por eso, cuestiono si es correcto denominar reducido su repertorio o si solo es una cuestión semántica.

LA MUERTE BELLA

La kalos thánatos de los héroes griegos

La kalos thánatos lo inmortalizó, la muerte bella y gloriosa de los jóvenes héroes griegos, como Aquiles, los que jamás envejecerán. La de los soldados muertos en actos heroicos, como Alfonso Ugarte −joven, rico y cosmopolita, se desbocase o no su caballo en Arica− o la de los ases de deportes de riesgo, como Jim Clark o Ayrton Senna.

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