Inmenso, Castilla indulta un gran toro de Juan Bernardo en Bogotà

La luna llena apareciò entre los edificios Salmona que rodean la parte oriental de La Santamaria y en ese instante un pañuelo amarillo en el palco presidencial que marcò el indulto del noble , bravo y repetidor " Abrileño" de Juan Bernardo Caicedo.

La plaza era un manicomio pues el torero Juan del barrio humilde de Medellìn que le da su sello " de Castilla" habìa toreado soberbiamente a ese toro de 486 kilos que humillaba como un peregrino, que galopaba con alegrìa de bravo y clase y aliviaba al ganadero que pasò un viacrucis con dos toros mansos. Hay fondo en esa dehesa y no puede ser que no saliera uno con esas magnìficas embestidas si bien el primero para el chico antioqueño tambien fue un gran toro especialmente por el pitòn izquierdo... "Abrileño" es de esos ejemplares que merece procrear porque no solo fue un gran toro sino un gran reproductor que le da lustre a la cabaña brava colombiana.

Todo en los medios, el joven espada formado en la gèlida zona de Fuente Lencina en Guadalajara, España , parecìa un matador con medio centenar de corridas / apenas 6 o 7 ) y con un año de alternativa que confirmò este càlido domingo bogotano...

Con " Distinguido ", su primero, lo hizo lucir y comenzò con toreo de capa por verònicas , ganando terreno y mano baja, y en los quites, gaoneras, saltilleras, y revoleras...

El toro era pronto, y galopaba ; iba a la muleta con temple, nobleza y mucha chispa , y temple tuvo el torero en esos trazos largos y bellos , coreados por la plaza...Muy importante el haberle dado los tiempos al toro, y las tandas resultaron armoniosas..

Demorò en caer, al toro lo aplaudieron en el arrastre y al toreo lo hicieron salir a saludar montera en mano.....Vendrìa el sexto, la grandeza del toreo, del torero y del toro, del ganadero y de una aficiòn que se entregò sin medida como bien decìa el maestro Ramòn Ospina, no por colombiano sino por torero...

Siempre habrà una sana discusiòn sobre si tal o cual indulto es vàlido. Lo cierto es que la cabaña brava necesita de este tipo de toros y en ese laboratorio intimo de cada criador, èl sabrà si le vale como reproductor en la idea que tiene de la crianza del toro...Cada quien le pondrà la nota desde su atalaya de aficionado. Y tienen todo el derecho. Pero solo Juan Bernardo Caicedo sabe si esa tormenta de felicidad que desatò el chico de Medellin con el indulto le es propicia o no.

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