Hace 34 años...Ocurriò en Pozoblanco

El día grande de la feria de Pozoblanco, se celebró una corrida que ha hecho época. Actuaron los diestros, Francisco Rivera “Paquirri”: Vicente Ruíz “El Soro” y José Cubero “El Yiyo”, con toros de la Ganadería de Sayalero y Bandrés. En la lidia del cuarto , marcado con el nº 9 de nombre “Avispado”, toro de Sayalero y Bandrés acabó con la vida de Francisco Rivera Paquirri aquella tarde del 26 de septiembre de 1984 en esa plaza de Còrdoba.

Las imágenes tomadas por Antonio Salmoral daban la vuelta al mundo. Sobre todo, aquellas en la enfermería en las que se escuchaba a la perfección al torero —gesto serio pero sereno—dirigirse al galeno Eliseo Morán :«Doctor, yo quiero hablar con usted. La cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias, una para acá y otra para allá. Abra usted todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos. Y tranquilo, doctor».

Paquirri había acudido a Pozoblanco junto a José Cubero «El Yiyo» y a Vicente Ruiz «El Soro». Era su última tarde de aquella temporada. Luego marcharía a Venezuela a torear un festival. Lo tenía todo preparado. Tras el festejo, lo celebraría con su cuadrilla y con su esposa, Isabel Pantoja, en Córdoba. Desgraciadamente, a la ciudad califal fue llevado, aunque entraría cadáver...

Paquirri murió en el quirófano del Hospital Militar de Córdoba, pero en la ambulancia que le trasladaba desde la plaza de toros de Pozoblanco, donde sufrió la tremenda cornada ya había entrado en estado agónico irreversible. La causa de la muerte un choque hipovolémico. La muerte acechaba en Sierra Morena. El último viaje del torero fue un calvario. Bajo la opaca luz del atardecer, salvando barrancos, sorteando precipicios, curvas continuas por una carretera estrecha que obligaba al conductor de la ambulancia a reducir muchas, a frenar, Paquirri intentaba contener el dolor.

"El torero iba algo analgesiado", recuerda Eliseo Morán, el cirujano que le practicó la intervención quirúrgica en la enfermería de la plaza. "Es decir, que iba consciente y, como es natural, sufría mucho". Los dolores, pese a los calmantes, debieron ser muy fuertes. Le acompañaban en la ambulancia el doctor Funes, anestesista reanimador, y Ramón, el mozo de espadas. Cerca de 70 kílómetros habían recorrido, más de hora y media de viaje, y Córdoba se abría en la calima tras el parabrisas, cuando Paquirri empezó a sudar copiosamente y a sentir los efectos de una insuficiencia respiratoria. "Me siento muy mal", dijo.Había sobrevenido el paro cardíaco. Detuvieron la ambulancia para esperar al doctor Rafael Ruiz, cirujano jefe de la plaza de Córdoba, que había presenciado la cogida y decidió acompañar al torero. En plena carretera nada se podía hacer, que no hubiese intentado el doctor Funes. Allí mismo cambiaron el lugar de destino: "No vayamos a la residencia sanitaria Princesa Sofía, pues hay que atravesar toda Córdoba; mejor el Hospital Militar, que está más cerca".

Los doctores Dávila, Villarta y Ruiz Villegas se hicieron cargo del herido, en el servicio de urgencia, y le aplicaron las necesarias técnicas de reanimacíón, incluido el masaje cardíaco, pero nada se pudo hacer. Paquirri murió nada más entrar en el quiráfano. Eran las 21.40 horas.

EL SORO, EL SOBREVIVIENTE

El Soro que pasa por estos dìas por una convalecencia muy delicada tras ser intervenido por una infecciòn de rodilla que a punto estuvo de que los galenos le amputaran la pierna , dijo sobre la muerte de Paquirri : "No es la primera vez que la muerte de un torero, que deja generosamente la vida en la plaza, sirve para modificar reglamentos o, como en este caso, para que mejorasen las enfermerías. Creo que esto sirvió para que todos fuéramos conscientes de que el torero cuando sale al ruedo puede morir y que por ello es necesario tener los medios para salvarle la vida. Tras el suceso de Pozoblanco se actuó en consecuencia y se mejoraron las enfermerías de toda España».

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