El Yiyo en el recuerdo

«Pali, ese toro me ha matado». Era la voz apagada de José Cubero «Yiyo» ante su peón de confianza tras recibir una cornada que le partió el corazón. Aquel 30 de agosto de 1985, el torero de Canillejas había cogido la sustitución de Curro Romero en Colmenar Viejo sin saber que el toro que había de matarlo «ya estaba comiendo yerba», añeja frase de miedo que se hizo trágica realidad y que ABC inmortalizó en su portada. Ocurrió en la hora final. Con templada lentitud, se tiró a matar o morir al sexto, «Burlero» de nombre, de la ganadería de Marcos Núñez. Enterró una estocada en lo alto y «Burlero», muerto en vida, lo prendió por la espalda y hundió su pitón izquierdo con letal saña. Su cuadrilla intentó arrancarle literalmente el puñal hasta que el toro lo soltó y cayó inerte a la arena.

Carmenza de la Mata nos recuerda : en 1985 José Cubero era ya un precoz maestro del toreo. El relanzamiento de su carrera se había producido dos años antes en la feria de San Isidro, al pasear en cuatro tardes --incluida la Corrida de Beneficencia-- cinco orejas, logrando abrir la Puerta Grande de Las Ventas por primera vez desde que se hizo matador de toros en 1981. Su concepción de la Tauromaquia, clásica y pura, y la difícil facilidad que mostraba ante los animales, le hacían acreedor de las enormes expectativas que tenían depositadas en su persona los verdaderos aficionados. Sin embargo,“Burlero” se encargó de truncar para siempre esa brillante trayectoria.

Aquel 30 de agosto de 1985, “Yiyo” no tenía firmada ninguna corrida. El día anterior había hecho el paseíllo en la localidad riojana de Calahorra, regresando por la noche a Madrid en compañía de su padre, Juan Cubero, y de su apoderado, Tomás Redondo. De madrugada, recibieron el ofrecimiento por parte de la empresa de la plaza de toros de Colmenar Viejo de sustituir a Curro Romero en el festejo previsto la tarde siguiente. Ellos aceptaron la propuesta, compartiendo cartel con su admirado Antonio Chenel “Antoñete” y José Luis Palomar, en la lidia de ejemplares de Marcos Núñez.

Los espectadores cubrieron en más de tres cuartas partes el aforo del coso colmenareño aunque el ambiente en los tendidos estaba algo enrarecido por la ausencia del “Faraón de Camas”. Posteriormente, cuando se produjo la tragedia parte de los aficionados culparon de ella, injustamente, al torero sevillano. El 29 de agosto había toreado en la feria de Linares, donde al terminar con la vida de su primer oponente fue reconocido por los médicos, que le diagnosticaron una contractura cervical, recomendándole varios días de reposo. El mismo 30 de agosto por la mañana, ya en Sevilla, el doctor Francisco Trujillo emitió otro parte facultativo ratificando las lesiones sufridas por Curro Romero. Justamente en la jornada siguiente de lo acontecido en Colmenar Viejo, influido en gran medida por las acusaciones del público, tomó la decisión de cortar la temporada.

El encierro de la divisa gaditana estuvo muy bien presentado y fue, en general, manejable, con un astado --corrido en segundo lugar-- muy protestado por el respetable por sus escasas fuerzas.

“Antoñete” firmó una importante faena al burel que rompió plaza, con pasajes de mucho empaque. Tras pasaportarlo, recorrió el anillo en vuelta al ruedo. El segundo de su lote le brindó menos posibilidades de lucimiento, por lo que todo quedó en palmas. José Luis Palomar no tuvo ninguna opción de triunfo con su primer antagonista debido, como ya se ha referido, a la limitada fuerza física del cornúpeta de Marcos Núñez. En cambio, el quinto de la tarde le permitió realizar un trasteo sobresaliente, concluido de una gran estocada. El conjunto de su actuación fue recompensado con una oreja.

SU ULTIMA FAENA
José Cubero fue ovacionado al finalizar su primera lidia, demostrando firmeza y decisión ante un toro nada fácil del que logró extraer excelentes muletazos con ambas manos. El último ejemplar de la jornada estaba muy en la línea Villamarta de los Núñez, negro girón, con los pitones acodados, herrado con el número 24 y de nombre“Burlero”. Según el juicio emitido por los diversos periodistas presentes en la corrida, este burel fue, posiblemente, de los mejores que saltaron al redondel de la plaza madrileña ese día, pues desde el principio evidenció bravura y nobleza, contando además con la valiosa cualidad de ir siempre a más. La res llevó a cabo una buena pelea en varas, destacando la labor desde el caballo de Rafael Atienza.

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