El toro no es un animalito indefenso sino el coprotagonista de una liturgia

Emilia Landaluce ha escrito en El Mundo un lúcido artículo donde advierte que el toro en la plaza no es un animalito indefenso.

Por su interés y con la venia del diario, lo transcribo:

El Partido Animalista ha estrenado Tauromaquia, un documental que pretende mostrar la "realidad" del toro durante la lidia. Dicen que la cámara se fija en el animal: "Hay estertores. Vómitos de sangre. Y sin embargo lo que más impresiona son las miradas bovinas de desamparo", escribía una de las periodistas que han visto la película. No hace falta aludir a la retórica de la mística del toreo para desacreditar la perspectiva del documental.

Todos sabemos que el toro en la plaza no es un animalito indefenso -o al menos, para los puristas, no debería serlo- sino el co-protagonista de una liturgia que representa el único trance que, de momento, es universal para todos los seres vivos: la muerte. Y los bovinos no son los únicos que la miran con desamparo. Hay pocas cosas que resistan la cercanía de una cámara. O de un micrófono. Ni la política, ni el arte...

Ni mucho menos el periodismo aguantarían un seguimiento íntimo. ¿Han imaginado alguna vez la mirada de los inocentes cuando se desayunan con el vapuleo mediático del día? ¿Creen acaso que Rita Barberá no murió desamparada? A menudo, los taurinos dicen que la sociedad reniega ahora de los toros porque se ha vuelto infantil e hipócrita. Que es verdad. Ni siquiera haría falta remitirnos a la frialdad industrial de mataderos, granjas de pollos y cotos intensivos para evidenciar una realidad: no queremos convivir con la muerte.Aunque quizás bastaría con que la miráramos de refilón. O al menos que pensáramos en ella.

[En cursi] Detrás de la sonrisa de un niño que se recupera de cáncer, hay cientos de miles de ratas, conejos, gatos, cachorros... ¡hasta peces! sacrificados. Solo en España, en 2015 se utilizaron en 75.027 ocasiones "animales sin recuperación". Y es difícil de imaginar a alguien en riesgo de contraer zika que vaya a negarse a utilizar la vacuna que se ha probado en los últimos meses en nuestros hermanos los simios. Sí, es verdad que impresionan las miradas de desamparo.

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