El Juli proclama el necesario paso a los nuevos valores

(La foto de El Juli niño en tiempos que deslumbrò a la aficiòn )

Julián López El Juli le ha dicho a David Casas momento antes del paseillo en Las Ventas donde otorga dos alternativas, una a Alvaro Lorenzo y otra a Gines Marin que es un gesto torear con los dos jóvenes pero que lo importante es apostar por las nuevas generaciones, por esa del necesario relevo.

Y el madrileño apuesta fuerte al compartir cartel con dos promesas que han visto al padrino con 20 de doctorado muchas tardes de gloria.

Por eso es relevante el gesto del Juli y me recuerda que lo visto en Puente Piedra el domingo 21 de mayo con 7 novilleros es una luz de esperanza màs allá de dificultades, sinsabores, fallos, errores pero muchas virtudes de esos sueños compartidos que nacen para doctorarse de matadores....Esperarlos, apoyarlos, insisto, es el camino..Màs novilladas, .Por supuesto.

EL JULI Y LA BIOGRAFIA DE SU HERMANO
Ignacio Lòpez , su hermano, dibujò en una biografìa detalles preciosos de ese niños que jugaba a torear : Desde cómo con cuatro años se llevaba al colegio una mochila con un capotillo y una muleta para torear mientras sus compañeros le hacían corrillo, pasando por cómo emulaba a Rocky y los luchadores de 'pressing catch' desgarrando sus camisetas a lo Hulk Hogan hasta, ya de becerrista en sus primeras novilladas, cómo le sacaban a escondidas de la plaza esquivando a los agentes de la Guardia Civil para que no le detuvieran por torear sin la edad permitida. "¿Pero por qué huimos?, ¡si me van a sacar a hombros!", decía aquel ingenuo chaval.

CORNADA Y "QUIERO SER EL NUMERO UNO "

Su hermana mayor, Manoli, que le apoyó como el resto de la familia cuando, con 14 años, decidió emprender un viaje clave a México para curtirse como torero y como persona y sorprender a todos por su ejemplo de madurez prematura. Su llegada al país azteca provocó una gran convulsión y le lanzó como el nuevo ídolo del toreo: llegaron glorias como el indulto de Feligrés en la plaza de México y su alternativa en Nimes en 1998, pero también momentos duros en forma de cornadas como tributo a pagar. "Toros, toros, toros... Quiero ser el mejor, quiero ser el número uno", decía El Juli al despertar de la anestesia tras una cornada en Sevilla en una tarde de tres orejas en 1999.

LOS PADRES DEL MADRILEÑO

El padre, Julián, ha sido el faro que ha guiado la carrera de Juli más allá de sus apoderados. Por otro lado está su madre, Manuela. "Es una persona fundamental, imprescindible. Como fue doña Angustias para Manolete. Julián tiene a su padre para el toro y a Manuela para su vida", relata Ignacio.

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