El ganadero Alvaro Nuñez se va para volver

Alvaro Núñez del Cuvillo se aparta por un tiempo de la ganadería en la que ha ayudado a su padre en estos años para dedicarse a otros negocios pero con la intención de volver...

"Es lo mio pero mi padre tiene razón: no se puede estar con dos cosas en la cabeza ".

Agradece a su padre el haberle enseñado a amar el mundo del toro : "y haberme dado la oportunidad de convertirme en ganadero. De hecho, le ofrecí la posibilidad de quedarme con él el tiempo que necesitase incluso sin cobrar, pero me dijo que no se puede estar con la cabeza en dos sitios a la vez y tiene razón. Sin embargo, esta es mi vida, mi vocación, y también mi futuro, porque todo eso me servirá ahora para crear mi propia vacada".

El patriarca de de esta familia ganadera fue el prestigioso militar andaluz Don Carlos Núñez Lardizabal, el cual ya lidiaba corridas de toros a mediados del siglo XIX. Más tarde desaparecería temporalmente "El Bravo" de la familia, para ser sustituido por el ganado

Don Joaquín Núñez del Cuvillo retomó la cria del toro bravo a comienzos de la década de los ochenta. Decide por aquel entonces, comprar primeramente de Don Jaime Osborne un total de 114 vacas, 19 utreros, 5 erales, 16 añojos y 7 toros; años más tarde adquiere de Victoriano Sayalero y Juan Luis Bandrés, quizás la operación de la que se siente hoy más orgulloso el ganadero, 25 vacas, 20 erales, 25 añojas y otras 70 cabezas entre erales y añojos con un semental, aumentando y enriqueciendo años más tarde, con 50 erales y dos sementales de Torrealta, 40 vacas sorteadas del marqués de Domecq y 40 erales con 3 sementales de Juan Pedro Domecq. Esta variedad de sangres de origen en gran parte común, como son la de Osborne, Torrealta, Marqués de Domecq, Sayalero-Bandrés y Juan Pedro Domecq y la sola elección de estas razas puede servir como indicativo de lo que se pretende, ni más ni menos que criar toros con clase, de bonitas y variadas hechuras, que embistan con nobleza.

EL INDULTO DE IDILICO EN BARCELONA

Barcelona volvió a demostrar que es la plaza talismán del torero José Tomás. El diestro, que se despedía de la temporada en la Monumental, ha terminado la faena pidiendo el indulto del castaño Idílico , toro de la ganadería Núñez de Cuvillo.

El toro que volvió a los corrales con lances de remate del torero puso la Monumental de Barcelona del revés, emocionada en extremo tras una faena basada en la mano derecha, de muletazos largos y muchos redondos a un toro que repetía sin descanso en la muleta y que en ningún momento desarrolló sentido o malicia alguna.

Pasada la mitad de la faena, el público comenzó a pedir el indulto. El presidente del festejo, en un primer momento se negó, y tras la insistencia de respetable y torero, accedió.

EL INDULTO DE ARROJADO EN SEVILLA

Salió "Arrojado" el tercero. Cumplió en varas, como toda la corrida. Y se hinchó a embestir. Pero qué manera de hacerlo. Fijeza, descolgado el cuello, entrega en el viaje, claridad y bravura. José María Manzanares toreó a cámara lenta. No. Más despacio todavía. Largo, no, en busca de la eternidad. Y juro que la encontró. El toreo es, fue, será, una emoción incontenible que se nos fue de las manos, mientras ese toro no se cansaba de embestir y Manzanares depuraba los muletazos, más aterciopelados, cosidos al de pecho, metiendo al toro por dentro, profundo el remate, intenso. La gente en pie. La emoción en el ruedo, en el tendido. Los pañuelos que asoman, que piden la vida para el toro, que se le deje para semental. Manzanares que enseña al astado, que lo luce, su cómplice, amigo, y ante el júbilo general, asoma el pañuelo naranja por presidencia. Llora Manzanares, se abraza a Álvaro Núñez, corre el mozo de espadas por el callejón... Nadie se libra de la emoción. Todos presos. Conscientes. Aturdidos ya.

Alvaro Nuñez del Cuvillo se va para volver.......

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