El Fandi se pone como meta reaparecer el 30 o 31 de agosto

Otro torero que corta la temporada. El Fandi que arrastra una lesión tras un par de banderillas a su segundo toro en Almeria, optó por parar y atender los consejos médicos..El trajin , los largos viajes, el esfuerzo que supone estar bien cada tarde pues el público ha pagado para ver al artista, la adrenalina, pasan factura..

Pero los toreros son de otra pasta....Al no tener problemas en los abductores, Fandi dice que será " cosa de días " el parón que le obliga a suspender varios compromisos pero " volveré a fines de mes ", recaló el torero

El informe del Centro de Diagnóstico del Hospital La Inmaculada de Granada señala el ‘hallazgo de desgarro miofascial profundo del tercio medio interno del músculo recto femoral con colección líquida fusiforme de aproximadamente 10cm de extensión longitudinal’.

UN POCO DE HISTORIA DEL TORERO GRANADINO

David Fandila Marín nació en Granada el 13 de junio de 1981 rodeado de muchas incertidumbres, producto de un embarazo con muchas complicaciones que llegaron a comprometer seriamente la vida de Trinidad, una joven madre, valiente a carta cabal, que no dudó en hacer oídos sordos a algunas recomendaciones y se puso por montera el instinto maternal para llevar hasta sus últimas consecuencias el alumbramiento de un nuevo ser. El parto, difícil, no se correspondió, afortunadamente, con los nada claros augurios del historial clínico y tanto la madre como el recién nacido supieron librar y ganar la más importante de las batallas, la de la vida. Trini, que ya tenía un varón de su matrimonio con Juan Fandila, miembro de una dinastía de toreros y por entonces banderillero en ejercicio, soñaba con tener una hija para completar la pareja, pero recibió gozosa la noticia de ese nuevo hijo tan deseado. Un hijo que tuvo en brazos a poco de nacer y que, gracias a este contacto, no terminó en el seno de una familia que no era la suya. El bebé de los Fandila, por el error de una enfermera, terminó en el lecho de otra parturienta y la hija de ésta en el nido de la habitación de Trini, que detectó a tiempo el equívoco y pudo recuperar al vástago que tantas inquietudes le había hecho pasar a lo largo de nueve meses.

“Fue como una lucha entre David y Goliat y por eso le pusimos de nombre David”, reconoce la madre. David Fandila Marín, un chaval que con corta edad abandonó su casa albaicinera para trasladarse a Sierra Nevada, donde sus padres encontraron un trabajo estable. En la estación invernal granadina, David cambió el blanco de la cal, tan característico de las viviendas del bellísimo Albaicín, por el blanco níveo de las pistas penibéticas. David y Juan Álvaro, su hermano, llevaban en su sangre el toreo, pero ambos sucumbieron a los encantos del esquí, que practicaban con una enorme destreza y en varias modalidades. Especialistas en esquí acrobático y en alpino, los dos fueron reclamados para formar parte del equipo de promesas de la Federación Española de Esquí, etapa que en el caso de David se saldó con algún título nacional en categoría juvenil.

Pero antes de que las pistas de Sierra Nevada fueran escenario de las gestas deportivas de los hermanos Fandila, la plaza de Pradollano, en plena estación, vivió algunas faenas taurinas del niño David, que con cuatro años era capaz de dar largas cambiadas y de dibujar verónicas y naturales a toros imaginarios a poco que tuviera en sus manos algo que, trapo o papel, pudiera utilizarse como capote o muleta. David sorprendía ya entonces por su capacidad para asimilar suertes y para ejecutar lances. Y sorprendía aún más, sobre todo a su madre, cuando en su propia casa se dedicaba en cuerpo y alma a escenificar en solitario corridas enteras, algo que no hubiera pasado de ser un mero e inocente juego de no ser porque en los tercios de banderillas utilizaba los tenedores a modo de garapullos y solía clavar siempre en cojines y almohadas con asombrosa precisión y desmedido entusiasmo.

David Fandila Marín iba para figura importante en el llamado deporte blanco, pero pudo más el ideal taurino que el sueño deportivo. David alternó ambas actividades durante algún tiempo y lo mismo hacía alardes acrobáticos sobre las dos tablas o abría pista en pruebas del Mundial Alpino de Esquí de 1996, que se dejaba ver en algunas plazas de tientas tratando de hacerle al toro de verdad todo aquello que solía hacer de salón e, incluso, vistiéndose de luces para cumplir sus primeros compromisos. ‘El Fandi’ aparece por primera vez en los carteles en una becerrada celebrada en la localidad granadina de Armilla el 30 de septiembre de 1995 y tras dejarse ver en numerosas novilladas sin picadores hace su debut con caballos en Santa Fe (Granada) el 19 de abril de 1998, en un festejo en el que se lidiaron novillos de Manuel Vidrié y en el que alternó con Juan Contreras y Juan Torres.

El torero granadino se prodiga en plazas de las llamadas duras, muchas de ellas del entorno de Madrid, donde se acredita como un formidable rehiletero y, además, hace gala de gran valor y acusada personalidad, lo que le lleva a ser apoderado por Antonio Rodríguez y Manolo Martín, que hacen a partir de entonces un mejor planteamiento de su carrera y lo llevan en 1999 hasta lo más alto del escalafón novilleril, que encabeza al término de esa misma temporada con 60 actuaciones, todas ellas triunfales. En este año hace su presentación en la Monumental de Las Ventas, en una novillada en la que se lidian astados de Paco Ojeda y en la que corta una oreja a su segundo oponente. Alternó esa tarde con David Vilariño y Rafael de Julia.

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