Despedimos a doña Nancy ( madre del mèdico Diego Màrquez) con Gardel y Edith Piaf

Una misa sobria, medida, justa ( como una faena morantista o de Curro Romero ),se cumpliò la tarde de este lunes en Bogotà y màs allà del motivo, plena de armonìa y belleza en las palabras del sacerdote oficiante en la iglesia de la Inmaculada por el eterno descanso de doña Nancy Cifuentes , madre del traumatologo Diego Màrquez miembro del equipo de cirujanos de la plaza de toros De Santamarìa.

Hubo un toque especial pues uno de los nietos de la afable Dama, en uniòn de una chica interpretaron piezas de Gardel , "El dìa que me quieras ", una hermosa versiòn de " La Vie en rose" que elevò a los altares de la mùsica la inmortal Edith Piaf y cerraron con Jamaica Farewell.

Acompañaron al entrañable médico, toreros, ( Cèsar Camacho, Cristòbal Pardo, Fernando Rozo, "El Piña " , amigos de profesión, ganaderos ( el " negro " Rocha, Jorge Gutierrez, Carlos Barbero y su hijo ), hombres del toro: Luis Galindo, Raùl Garcìa, en una iglesia de corte arquitectònico moderno en el barrio del Chicò.

"Venimos a celebrar la vida, no la muerte y Nancy fue excepcional en su peregrinaje por la tierra pues se entregò a los demas, dio todo de sì para hacer felices a los suyos ", expresò el sacerdote en la luminosa homilia.

Como dice el Con­ci­lio Va­ti­cano II, «la muer­te es el enig­ma más gran­de de la vida hu­ma­na». Sin em­bar­go, Je­sús ilu­mi­na este enig­ma con sus pa­la­bras: «Yo soy la re­su­rrec­ción y la vida; quien cree en mí, aun­que mue­ra, vi­vi­rá». La muer­te, para un cre­yen­te en Cris­to, es cier­ta­men­te el pun­to fi­nal de la vida te­rre­nal, pero es tam­bién el ama­ne­cer de una vida nue­va y fe­liz en Dios por toda la eter­ni­dad. Los cris­tia­nos es­ta­mos en el mun­do para vi­vir y dar tes­ti­mo­nio de esta es­pe­ran­za. Ten­gá­mos­lo es­pe­cial­men­te pre­sen­te en esta luctuosa hora en la que la progenitora de un miembro de nuestra cofradia taurina ha entregado su alma al Señor..

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