Corrida en Linares a 71 años de la cogida mortal a Manolete

Vivir una corrida en la plaza de Linares a los 71 años de la cogida mortal a Manolete en ese edificio construido en 1866, e inaugurado un año más tarde con los Miuras es toda una experiencia sensorial , inolvidable, impactante. Colocaron en el sitio exacto de la cogida un ramo de flores como testimonio de una de las grandes tragedias del toreo en el siglo XX y eso que fueron enormes las consecuencias de la muerte de Joselito en Talavera en 1920.

El dìa del patròn ,San Agustin, hicieron el paseillo Curro Diaz , Manzanares y Roca Rey. Los tres honraron a esa figura legendaria de la fiesta , torero honesto y vertical que fue el monstruo. Santa Marina era el barrio torero por excelencia de Córdoba. Allí, en la calle de Tomás Cabrera 2º A, nació el 4 de julio de 1917 Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, con el tiempo apodado Manolete, como antes lo fuera su padre, también matador de toros. Por la rama materna le venía el parentesco con el Bebé, los Lagartijo, Mojino, Manene, Recarcao y Machaquito.Cinco años tenía Manolete cuando murió su padre sin dejar nada acomodada a la familia. Hijo, nieto, primo, sobrino, amigo de toreros, tenía que ser torero. Lo daba la casta, el barrio y la necesidad.

Hoy con plaza casi llena se lidiaron 5 toros de Nuñez del Cuvillo y dos de Cotillo ( devuelto el sexto y sin opciones el primer sobrero ).

Si Curro Diaz corta la primera oreja con ese toreo de calidad que le es natural, lo maravilloso vino en el cuarto. Sitio, colocación y temple los instrumentos para dibujar una bella faena. Le dejaba la muleta en la cara, corría la mano plácidamente y fue estructurando una lidia donde la estètica era una buleria por alegrías. El toro tuvo fondo y lo aprovechò el linarense. Si se puede reprochar la colocaciòn de la espada en el primero, en el cuarto, irreprochable. Dos orejas.

Manzanares fue ovacionado en el primero pero lo sustantivo ocurriò con el quinto donde surgiò la magia del alicantino, esas zapatillas atornilladas, ese giro de los talones para ligar, esos cambios de mano. Claro, el toro ayudaba metiendo con clase la cara, humillado y repetidor..Y esos larguísimos forzados de pecho a la hombrera contraria y las trincherillas. Como juega con las muñecas, como un danzante de la milenaria kabuki japonesa y como corre la mano y como engarza los muletazos. Y esa espada, certera, segura, sin enmiendas. Dos orejas de ley.

Roca Rey deja " crudo" en el caballo al primero. Vienen saltilleras, tafalleras y gaoneras que es el aporte mexicano y navarro al toreo con la capichuela y que en las manos del peruano son una delicia.Al cuarto muletazo de la segunda tanda por el derecho el toro " canta la gallina" y se refugia en tablas. Todo concluye. Una oreja. El grandulòn sexto de Cotillo con mas de 500 kilos es un fiasco y el limeño abrevia. Sale por sus propios medios mientras Curro y Manzanares abandonan en hombros la plaza que vio como morìa lentamente Manolete hace 71 años.

Cuenta Canito el fotógrafo de esa tarde dolorosa que la sangre del torero había brotado a borbotones como consecuencia de la herida infligida por el miura en el triángulo de Scarpa de la ingle derecha, la cual, más que una brecha, era un auténtico socavón de casi treinta centímetros de profundidad. La vena y la arteria femorales habían sido alcanzadas de pleno. La víctima perdió tanta sangre, que el médico Fernando Garrido dispuso con urgencia varias transfusiones. La intervención resultó exitosa, en apariencia: el matador recuperó la presión arterial, el pulso y hasta llegó a darle alguna que otra calada a un cigarrillo. Pero cuando llegó el doctor Giménez Guinea, en quien Manolete confiaba mucho, ordenó que se le transfundiera un plasma noruego. La testigo sor Anselma García Mena, enfermera del hospital, manifestó luego que «Manolete no hizo más que decir que le quitaran eso, que se iba a morir y que no veía». Instantes después, expiró.

Conocida como la 42, me erizo al abrir el conserje la habitaciòn que ocupò ese 28 de agosto el maestro cordobès en el hotel " Cervantes ". Sigue intacta.La mantienen con esmero y mimo. Cuantas conversaciones previas a la corrida, cuanto misterio encarnan esos muebles, las cortinas...La figura del maestro està presente con su batin y la taza de cafè. Manolete no ha muerto pues està vivisimo en el recuerdo de los viejos taurinos de la tribù y de los mas jovenes que conocen las historias del macizo cordobès por como lo contaban los abuelos....

Como torea Curro Diaz y como aumenta Manzanares la gloria de su padre. Han toreado de cine en Linares. Que yo lo vi.

RESUMEN

Toros de Núñez del Cuvillo y un sobrero de El Cotillo (6º bis, sustituto del mismo hierro devuelto a los corrales). De variado juego.

Curro Díaz (Grana y oro): Oreja y Dos orejas.

José María Manzanares (Azul Rey y oro): Ovación tras aviso y Dos orejas.

Roca Rey (Verde esmeralda y oro): Oreja y Ovación

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