Colombo, el primer nombre de los San Fermines al salir en hombros en Pamplona

El venezolano Jesús Enrique Colombo, al que se concedieron las dos orejas del quinto de la tarde, salió a hombros por la Puerta del Encierro al final de la novillada que abrió los festejos taurinos de San Fermín.

Desde hace ya más de una década, los Sanfermines se abren en día laborable y con una novillada que se vive, desde el tendido, en un contexto muy distinto al de los días de encierro, jarana y corrida de toros.

Un público familiar, que acude a la plaza a las ocho de la tarde en la víspera del chupinazo, sin peñas ruidosas ni alcohol que distorsionen sus ovaciones, acaba siempre premiando con generosidad a los novilleros que se encargan de este prólogo taurino pamplonés.

Colombo, que vio cómo su primero se echaba irremediablemente al principio de la faena de muleta, desfondado tras dos duros puyazos, pudo sacarse la espina con este otro, al que toreó con variedad de capa, banderilleó con facultades y dio muletazos con prontitud antes de que el animal perdiera celo.

Colombo ha conseguido cortar dos orejas con el mejor novillo de la tarde, el quinto, que ha subido mucho la nota a una corrida decepcionante de El Parralejo, descastada y sin fuerzas. De hecho, el segundo novillo de la tarde se echó durante la faena y fue necesario apuntillarlo sin que Colombo pudiera demostrar nada.

QUIERO VOLVER DE MATADOR DE TOROS: COLOMBO

"era una tarde para apostar. Tenía que demostrar muchas cosas y he podido disfrutar por momentos y me he entregado. Tenía que hacerlo así y así tengo que estar en las ferias. Es algo bonito”, dijo.

Fueron buenos quinto y sexto, pero hasta ese momento la tarde había entrado en barrena, salvo por la oreja conseguida por Javier Marín en el primero de la tarde, una oreja conseguida a fuerza de empeño y ganas del novillero cirbonero, que tomará la alternativa en Tudela dentro de dos semanas.

Pero el primer trofeo de estos Sanfermines lo había paseado antes precisamente un novillero navarro, el cirbonero Javier Marín, que se despedía hoy del escalafón menor con la vista puesta en la alternativa que tomará en la inmediata feria de Tudela.

Marín demostró estar bien preparado para el doctorado profesional, en tanto que lució muy por encima de los dos novillos de su lote, tanto el del triunfo que abrió plaza como el cuarto, que tuvieron en común su falta de raza y de entrega.

Pero gracias a su buen oficio el navarrico sacó lo mejor de ambos desde que comenzó su actuación con dos largas afaroladas. El acierto al manejar la muleta a media altura, con temple y gusto incluso en la apertura de rodillas, le valieron la oreja del primero, que pasaba sin emplearse, y le ayudaron también a asentar y a hacer ir a más al flojo cuarto, al que no mató bien.

De origen navarro es también Antonio Catalán "Toñete", hijo de un importante empresario de hostelería, que se presentó hoy en Pamplona sin lograr obtener trofeos, aunque dejara algunos detalles estimables.

Pese a que se le vio poco ducho en el manejo del capote, que sostiene de manera muy peculiar, se le apreció mucha más soltura con la muleta, que movió con suavidad y pulso para sacarle buenos pases a un tercer novillo endeble

En cambio, con el sexto, el mejor utrero del sexteto por la profundidad y claridad de sus embestidas, a Toñete le faltó más aplomo para sacar mucho más que unos cuantos excelentes pero aislados naturales sueltos, antes de mostrar, como con el anterior, que tampoco anda suelto con la espada.

RESUMEN

Seis novillos de El Parralejo, de volumen, cuajo y alzada muy dispares -con más seriedad los tres últimos- y sin gran aparato en las cabezas. En general, novillada de escaso fondo de raza y muy justa de fuerzas, a excepción del último, que se empleó con recorrido en el último tercio.

Javier Marín, de negro y oro: media estocada desprendida (oreja); pinchazo, estocada contraria y cinco descabellos (silencio tras dos avisos).

Jesús Enrique Colombo, de violeta y oro: el novillo fue apuntillado en el ruedo y no llegó a entrar a matar (silencio); estocada (2 orejas).

Toñete, de azul noche y oro: pinchazo, media estocada baja perpendicular, pinchazo y estocada (silencio); cuatro pinchazos y estocada (silencio).
Primer festejo de la feria de San Fermín, en horario de tarde-noche, con dos tercios de entrada en los tendidos.

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