Armendariz y Hernandez a hombros en Pamplona. La pureza a cargo de Hermoso

Plaza de toros Monumental de PAMPLONA (NAVARRA).

ENTRADA: Lleno.

RESEÑA: Pablo Hermoso de Mendoza (palmas y ovación);

Leonardo Hernández (oreja y oreja); y

Roberto Armendáriz (dos orejas y dos orejas).

GANADERIA: Toros de El Capea (1, 2 y 5) y San Pelayo (3, 4 y 6).

Es verdad que Roberto Armendariz cortó 4 orejas, que Leonardo Hernandez dejó buenos momentos de torero a caballo y se fue en hombros pero la seriedad, el clasicismo, la pureza, estuvo a cargo de Pablo Hermoso de Mendoza.

A la espera de que este viernes ocurra el primer encierro de esta edición con los toros de Cebada Gago que saldrán puntuales ( horas , 1 de la madrugada de Colombia desde los corrales a la plaza de toros ), el rejoneo convocó al lleno en plaza navarra...

Se cumplían quince años desde la despedida de esta plaza y de la afición navarra de CAGANCHO, el caballo más grande que ha dado el toreo y la referencia máxima del rejoneo de todos los tiempos. CAGANCHO fue homenajeado por su jinete como mejor sabe hacerlo, con dos lecciones de toreo a caballo aunque ninguna de ellas pudo refrendarlas con el rejón de muerte. No hubo puerta del encierro que hubiera significado la número diecinueve, pero sí hubo una nueva lección de toreo a caballo, de temple y de saber sacar partido a cada caballo y sobre todo a cada toro.

En primer lugar Pablo sorteó un astado bajo de presencia pero con una seria arboladura que le daba presencia. Salió suelto el astado y con pocas ganas de buscar la presencia de ALQUIMISTA, y fue la insistencia de éste la que lo hacía embestir y acudir al caballo, aunque no era con mucha continuidad. Sí tenía buen son y buen galope y por eso Pablo solo le colocó un rejón de castigo. Lo mejor de la lidia vendría en banderillas, primero con un BRINDIS en estado de gracia que tras medir la embestida en el primer intento, cuajó dos enormes banderillas dejándose llegar al toro hasta el mismo pecho y quebrando limpiamente el embroque. Entre ambos palitroques llevó al toro muy ligado, tocando los pitones con su piel, en media vuelta al ruedo que fue lo más largo que embistió el toro y que el caballo aprovechó a las mil maravillas.

Luego sería DALI el que con sus cites, metiendo la cola entre los pitones, tiraba del toro para ponerlo en suerte y tras colocarlo se alejaba, se colocaba y vuelta a atacar para el embroque, rematado con piruetas ajustadas y muy celebradas. Faena de experiencia en la que se mantuvo el nivel de una lidia perfecta y de lo que parecía iba para triunfo. Se remató el tercio con las tres cortas de NEVADO en las que el toro ya no ayudaba nada y Pablo se tenía que echar muy encima para colocarlas, antes de descolgarse con la suerte del teléfono sobre el testuz y aquí sí que el toro se calentó y se defendió por arriba. Para matar, estaba muy parado y podemos decir que la suerte para Pablo no estaba fácil porque no la ayudaba nada. Esa complicación le hizo pinchar antes de dejar dos rejones que no fueron eficaces hasta el segundo.

SU SEGUNDO TORO

La del quinto fue otra gran labor del navarro ante un toro bravo de San Pelayo al que se le auguraba justeza de fuerzas, pero que luego demostró lo contrario y vendió cara su lucha. El momento de parar al toro con NAPOLEON fue sublime, un canto al toreo circular con el caballo girando en redondo y el toro embebido en su cola. Si el tendido no se vino abajo fue porque los bocadillos lo impidieron. Así continuó la lidia, por los derroteros toreros de un DISPARATE majestuoso templando la bravura de Canastillo y llevándolo una vuelta completa al ruedo pegado a su cola, para después de una banderilla en corto en los medios, volver a llevarlo prendido pero ahora aguantando los derrotes del astado mientras intercalaba su cola en precisas hermosinas. DONATELLI le sustituyó dando empaque a las piruetas y ajuste en los giros con unas precisas banderillas. Faena, al igual que la primera, que por sí sola era de Puerta Grande, pero que se echó a perder con el rejón de muerte, ahora con un debutante BACANO con el puso dos cortas antes de pinchar dos veces.

Sentida y grande la ovación que Pablo escuchó en los medios y que reconoció la rendición de sus paisanos ante su toreo y el cariño que después de treinta paseíllos todavía le profesan.

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