35 años de la alternativa del maestro Rincón en Bogotá

La tarde del 8 de diciembre de 1982, entoldada , sin lluvia ,y radiante para el joven César Rincón que cumplía el sueño de hacerse matador de toros en la ciudad que le vio nacer y en su plaza De Santamaría a la que muy niño apenas si podía llegar a las puertas pues no había para la entrada, con un cartel de tronío:Antonio Chenel y José Mari Manzanares y los toros de Vista Hermosa ,encaste Santa Coloma...

Ni en sueños cabia la posibilidad de una puerta grande en Madrid lo que llegaría el 21 de mayo de 1991 tras la lidia del toro de Baltasar Ibán, "Santanerito" en lo que constituye un día épico para la tauromaquia colombiana que ya 9 días después del grito de independencia del 20 de julio de 1810 realiza una corrida de toros en esos incipientes albores de la patria....Vendrían muchos toreros hasta el maestro Pepe Cáceres que es nuestro gran figurón de la segunda mitad del siglo XX y se entroniza el bogotano Rincón en ese último cuarto de siglo de la centuria pasada. Referente, guia y espejo de toreros...

Anota el escritor German Castro Caycedo, tras esa primera puerta grande en Las Ventas : luego al día siguiente y más tarde en junio y después en octubre, cuando entraba el otoño madrileño. Más allá de las nueve orejas paseadas en la catedral del toreo (donde cortar una es casi inconcebible), el universo de los toros estaba a sus pies. Algo ya no inconcebible sino inverosímil, asombroso, sorprendente, por tratarse de un torero de piel cetrina venido de los confines del mundo al mundo de la luz.,,,,,,,,,

Con la lidia viene el arte y con él la belleza expresada en términos de cadencia, de ritmo, en algo que los taurinos llaman extensión, temple y mando . En una palabra, de profundidad, que es a la vez unidad. Y en el de los toros, como en cualquier arte, si hay unidad, hay armonía. Por eso le contestó Dios.

Mapa de cicatrices San Isidro! Ese es un sueño. Por eso, cuando su apoderado le dijo que había sido incluido en la feria, no lo pudo creer. Y estaba en lo cierto, porque unas horas después, la junta que supervisa los carteles dijo que lo excluyeran. A sus ojos, Rincón era una figura opaca, que venía de los confines del mundo. Pero el empresario logró convencerlos, y a eso de las 6 de la tarde, con la esclavina del capote entre los dientes, vio salir a la arena a Santanerito , un toro de Baltazar Iván, con el ímpetu de sus 546 kilos, negro azabache, cuernos lustrosos, como el resto de su cuerpo. Toro para toreros opacos, es decir, fiero, con movilidad, porque quería engarzarlo hasta con el aliento, bravo, emplazado en el centro del ruedo, telegrafiándole ese aquí te espero en el silencio sobrecogedor de una plaza abarrotada de sabios.

Te espero? Se fue al desolladero sin las orejas.

Lo que vino después ya está contado. Y lo que hay antes son la persistencia y la ilusión: una cornada en Palmira entrando a matar, cuando acumulaba experiencia. El pitón le partió la arteria femoral y la safena: así se desangraron Manolete y Paquirri. De esa tarde lo último que recuerda es que al ingresar a la enfermería alguien dijo: Se nos va. Se nos va . Y se fue. Pero no cruzó el túnel, ni se sintió absorbido por la luz blanca, porque algo lo detuvo a este lado del Valle de la Muerte, desde donde lo llamaban su madre y su hermana. De regreso, volvió a ponerse delante de los toros con el mismo valor. Cuatro veces más ha sido corneado entrando a matar. Pero lo sigue haciendo tarde a tarde.", concluye el novelista de Zipaquirá...

Debutó como novillero en Bogotá con Maribel Atienzar y Héctor Jiménez....

Sin dudarlo, sostiene que de no haber sido torero, habría sido torero ( no es una contradicción. Es la manera de afirmarse del maestro bogotano ) : Torero, definitivamente, torero. Soy un gran afortunado, pues encontré la profesión con la que me identifico. Y esa es una de las alegrías mayores que pueden tener las personas, que es hacer lo que se quiere. La gran mayoría de las veces se hace lo que se puede. Por ejemplo, hay personas a las que les hubiera gustado ser cantantes, pero tuvieron que resignarse con ser bomberos o zapateros.

Piensa el diestro bogotano, hoy un exitoso ganadero que no se puede ser torero sin creer en Dios. "Él es quien está todo el tiempo con nosotros. Es una base fundamental para ponerse frente al toro, porque uno se está jugando la vida y en alguien hay que confiar". Pero, ¿cómo puede uno jugársela de una forma tan hermosa? ¿No es una contradicción? "Sí, pero también es una de las cosas más lindas que han podido ocurrirme", dice. Con lo arriesgado que es en sí mismo este oficio, ¿no es una faena tener que dejarlo todo en manos del animal que le toque en suerte? Rincón se ríe. "Lo que pasa es que los toros son tan diferentes, y saber lo que llevan dentro es algo tan difícil de predecir… Uno tiene que soñar una faena y luego adaptarse al toro, a las circunstancias que encuentre. Hay que conducirle la embestida, pero se deben conjugar tal cantidad de elementos para que den lugar a la maravilla del toreo, que no siempre es posible". En la lidia, en una sola tarde, se puede tocar el cielo o perderlo todo. ¿No es un poco injusto? "Sí, y muy duro". En el 91 es cuando empezó a despuntar. "Hace ahora diez años, fue también en un mes de abril"....

( foto tomada del blog la fiesta prohibida...Hermosa secuencia de nuestro torero más emblemático )

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