3 años sin José Mari Manzanares, el inolvidable maestro alicantino

( Histórica foto de José Mari Manzanares su padre, y sus dos hijos, el uno rejoneador, el otro torero a pie )

Se nos fue en Cáceres un 28 de octubre de 2014, una madrugada mientras dormía. José Mari Dolls Abellan. Ya retirado de los ruedos pero viviendo las horas dulces del magisterio del niño José María. Vivía solo, en su finca extremeña cuidando las matas, los toros y desvelando los sueños de gloria de los que pudo hacer realidad en su carrera. Fue un torero querido, queridísimo en Bogotá) testigo de la alternativa del maestro Rincón en La Santamaría ,con Antoñete de padrino, otro inolvidable )..Faenas magistrales, lances y pases que eran esculturas efímeras en el tiempo pero perdurables en la memoria del aficionado...

Nació el 14 de abril en el barrio de Santa Cruz de Alicante, Alicante, la tierra de Miguel Hernández , el que sentenció :

"...Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo...."

Bueno, pues su padrino de alternativa en su ciudad natal fue nada más ni nada menos que Don Luis Miguel Dominguín.......Carrera fulgurante..

A MANERA DE BIOGRAFIA DEL MAESTRO Y RECUERDO DE SU IMBORRABLE TAUROMAQUIA

Ciñe su primer traje de luces el 15 de junio de 1969 en Andujar (Jaén), donde dio muerte a reses de Francisco Sánchez. Debutó con picadores el 24 de mayo de 1970 en Benidorm (Alicante) para lidiar ganado de Sánchez Arjona junto con Curro Fuentes y José Luis Ortuño. Inmediatamente comienza a sonar con fuerza su nombre en el planeta de los toros y abundan las actuaciones po-sitivas en los 42 festejos que torea ese año. El 6 de junio de 1971 se presenta en Madrid alternando con Juan Carlos Castro “Luguillano” y José Luis Feria “Galloso”, en la lidia de novillos de los herederos de Carlos Núñez, triunfando en el compromiso al cortar una oreja de cada uno de sus astados y, consiguientemente saliendo por la puerta grande en su primera actuación en el ruedo venteño. Días más tarde, el 24 de junio, toma la alternativa en su Alicante natal de manos de Luis Miguel Dominguín con Santiago Martín “El Viti” como testigo de la ceremonia con toros de Atanasio Fernández. Nuevo triunfo al cortar las dos orejas y el rabo a la res cedida por su padrino.

Será el 18 de mayo de 1972 cuando José María Manzanares, en pleno serial isidril, confirma su alternativa al cederle Sebastián Palomo Linares, en presencia de Eloy Cavazos, la muerte del toro Saperito con el que no consiguió lucirse. Para sacarse la espina, le cortó una oreja al toro bullidor corrido en último lugar. Pese a las múltiples lesiones, enfermedades y cogidas que sufrió el diestro alicantino, ya en 1977 consigue colocarse a la cabeza del escalafón de matadores con un total de 86 festejos.

Este Manzanares con apenas 24 años ha logrado ocupar preeminentemente lugar y cotización en el mundillo taurino. Su gran afición y sus indudables deseos de superación han logrado resultados ampliamente positivos. La elegancia de su estilo, sus maneras suaves y armónicas y la reconocida calidad de su toreo de muleta están debidamente contrastadas.

De su juventud cabía esperar un futuro preñado de despejados horizontes, lo que se confirma en la temporada de 1978, al cortar en Madrid 3 orejas a toros de Manolo González y Socorro Sánchez Dalp. Durante los años siguientes se sucederán largas temporadas en España y América en las que supera los 80 festejos y en las que se tendrá grandes actuaciones como las 3 orejas que cortó en Córdoba en 1979 ante astados de Martín Benavides en presencia de Dámaso González y el Niño de la Capea o las 4 que cortó en Valencia a reses de Celestino Cuadri alternando con Dámaso González y Julio robles.

En las temporadas del 1982 al 1984, reduce significativamente su número de actuaciones en España y América debido a los percances, pero lo que no se reducen son los triunfos, valga como ejemplo las 4 orejas concedidas en el 82 en Baeza con animales de Sánchez Fabres y Martínez Uranga, las 3 de Alicante el 24 de junio de 1983 ante cornúpetas de Baltasar Iban, las 3 de Quito en ese mismo año, con astados de Campuzano alternando con Edgar Peñaherrera y Tomás Rodriguez y por supuesto las 4 orejas y 2 rabos conseguidas en Benidorm con Rafael de Paula y el Inclusero. Proliferarán las jornadas positivas en la temporada de 1984 en la que participó en 72 corridas, colocándose en el primer puesto de su escalafón, no siendo de extrañar con actuaciones como la que tuvo el 24 de junio en Alicante, donde le cortó 4 orejas a astados de Baltasar Ibán.

Gran proeza llevó a cabo el 23 de junio de 1985 en Alicante, al encerrarse con 6 toros de distintas ganaderías y conseguir un total de 5 trofeos, meses antes corta 2 orejas en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla con Emilio Muñoz y Curro Durán en el cartel. En 1987 se le ve muy animoso y logra buen resultado en las primeras ferias postineras, incluida la sevillana de abril. Pese a su relativa veterania, acaba de comenzar su decimoséptima temporada como matador de toros, su nombre continúa muy en candelero y sigue siendo imprescindible tanto en las principales ferias españolas como en las americanas. Prosigue con un toreo lento, templado y elegante, muy del gusto de cualquier clase de público. En esa temporada del 1987 es uno de los toreros que ha dado muerte a un mayor número de reses, no sólo porque no le han faltado contratos, sino porque hace muchos años que no se toma el menor descanso en los inviernos españoles.

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