“Soy torero porque me exige y saca lo mejor de mí : Galdós

( Pablo Gómez de Barbieri habló con Joaquin Galdós, la otra esperanza americana. Por lo que dice, por lo que expresa, vale la pena acercarse al alma de este matador limeño en esta sustanciosa entrevista).

Joaquín Galdós (Lima, 22 años) cuajó en la primera corrida de la reciente Feria del Señor de los Milagros dos faenas que impresionaron a los aficionados peruanos; la hondura de su toreo y su expresión artística conmovieron al sensible público limeño. Cortó un total de tres orejas, que debieron ser cuatro y a través de aquellos trasteos Lima se emocionó y lo redescubrió. Esta, la del 2018, será una temporada europea crucial en su carrera, pero antes lidiará –el 10 de febrero, por la noche− un festival en Asia, junto a José María Manzanares, con toros de Roberto Puga, en un espectáculo innovador, con los Gipsy Kings a cargo de la parte musical. ¿Festejo taurino o concierto? Ni lo uno ni lo otro; un ensamble entre toreo con música flamenca y pop.

−Para esta temporada española tendrás un nuevo apoderado, José María Garzón. A pesar de que estás con él desde hace poco, desde el final de la temporada del año pasado y ya estuviste con él en Lima ¿cómo te sientes con él?

En lo poco que llevamos juntos, a pesar de que lo conozco de antes, creo que es una persona con muy buen trato, educado y trabajador, lo que es fundamental.

Sobre todo, está ilusionado con este nuevo proyecto mío y me da, hasta ahora, muy buenas sensaciones.

Está muy pendiente de mí, me llama todos los días y eso es buena señal, porque por encima de la fuerza que tenga empresarialmente, muestra que hay interés e ilusión de por medio.

−¿En qué medida o en qué aspectos Garzón difiere de tus anteriores apoderados?

Es muy diferente en muchos aspectos. El primero, el que está a la vista; es un empresario con mucho más peso en España y eso es muy importante porque si vemos cómo está el mundo del toro hoy en día, incluso las figuras del toreo están siendo apoderados por empresarios taurinos y para la promoción de un torero joven como yo, ello es aún más importante.

Lleva plazas como Granada y Almería, que son de segunda categoría, pero muy importantes y de mucha repercusión, y Las Rozas, en Madrid, que es de tercera. Pero este año están apuntando a tomar dos o tres plazas más. Ese es un proyecto de José María desde hace ya un tiempo y por eso, supongo, se ha hecho cargo de mi carrera, porque piensa crecer empresarialmente.

Por eso creo que es un proyecto ilusionante, por las relaciones que tiene José María con otros empresarios y por su categoría como profesional.

Todo eso será para mí un escaparate, lo que me permitirá obtener contratos en plazas de más categoría, que es lo que busco.

Mi apoderado anterior tenía varias plazas pero eran de menor categoría.

Creo que cada apoderado, cada persona ha llegado en el momento preciso de mi carrera; esto es un proceso en el cual se van dando pasos y se va creciendo. Por eso, no me arrepiento de nada. Todo ha sido parte de mi crecimiento profesional; el año pasado pude torear un número importante de corridas y eso se me notó en mi progreso como torero. Ahora toca otra etapa, que es meter la cabeza en otro tipo de ferias, estando mucho más cuajado y preparado, para poder jugar en otras ligas. En ese sentido, yo estoy muy ilusionado.

−Garzón lleva también a otro torero, José Garrido. Garrido y tú son muy amigos, pero la rivalidad entre dos toreros –que suele ser intensa− es independiente de la amistad. ¿Cómo crees que te afectará que Garzón los lleve ambos y no a ti en exclusiva?

Si es verdad. José María apodera, desde hace mucho tiempo, a José Garrido y nosotros tenemos una gran amistad. De hecho voy a ser padrino de su hijo dentro de 15 días. Pero creo que profesionalmente no nos afecta mucho.

Gracias a Dios, Garzón es un hombre muy trabajador y nos dedica todo su tiempo a ambos, por lo que tiempo no le falta.

Es un empresario fuerte y en sus ferias hay sitio para los dos. Luego, en otras ferias, irá negociando. Por ponerte un ejemplo, en Badajoz, José Garrido tendrá un puesto seguro, mientras que si me llamaran de Lima o de otra feria del Perú, sería más fácil que me contratasen a mí. En ferias como San Isidro, lo probable es que nos llamen a los dos y por eso, cada uno tiene un mercado diferente y cada quien tiene distinta fuerza, según de qué plaza se trate.

Por eso, la gestión de ambos no chocará, porque además somos dos toreros en momentos distintos.

Por otro lado, José María también es ganadero y hay un equipo en el que se pueden compartir cosas y momentos bonitos.

Además si hay esa amistad entre ambos, José Garrido y yo, mejor aun.

−Los dos hermanos Garzón, José María y Luis trabajan juntos. ¿Ambos te apoderarán o solo José María?

A mí solo me apodera José María Garzón y su empresa Lances de Futuro y a José Garrido lo apoderan los dos hermanos Garzón, a medias: Luis y José María.

−Con José María Garzón estás trabajando solo la parte empresarial y de apoderamiento o también la dirección artística? ¿Quién te apoya en tu desarrollo artístico? ¿Con quién entrenas y qué te aporta?

Yo creo que en la parte artística, una persona que sea buen aficionado puede contribuir con consejos. Trato de aprender de todo el mundo, a veces incluso de novilleros sin caballos y sin importar el rango profesional de quien aprendas, todo el mundo te puede aportar cosas positivas.

José María ha venido algunas veces al campo conmigo y me ha dicho muchas cosas. Es amigo de muchas figuras del toreo, con quienes entabla largas conversaciones, pues sabe mucho de esto. Pero está claro que es mi apoderado y no mi director artístico.

Yo siempre he entrenado solo, pero aparte de José María, dentro del equipo de apoderamiento está José Antonio Galdón “Niño de Belén”, que fue novillero y luego banderillero, pero que tiene un concepto del toreo y una forma de verlo que es extraordinaria. Congeniamos muy bien y es una persona que me motiva mucho. Tiene mucha energía positiva y me aporta motivación y eso es lo que necesitamos los toreros jóvenes: el ansia de triunfo y a veces −es verdad− he tenido algunas carencias en ese aspecto.

Estoy muy contento con este equipo y siempre sigue conmigo Ángel Gómez Escorial que es mi banderillero y entrenamos juntos.

Yo creo que el concepto del toreo es algo muy personal y debo irlo desarrollando de acuerdo al momento en el que me encuentro. Creo que tengo que ahondar en mi propio concepto y dejar de mirar a otros, pero Niño de Belén es para mí una compañía extraordinaria.

−Si tuvieras que pensar, progresivamente, desde el comienzo de la temporada española para adelante, en orden cronológico ¿cuáles son los tres objetivos (o tres plazas, si así lo prefieres) más importantes que te has planteado para tu carrera este año?

Aún no estoy seguro adónde voy a torear. Lo haré en las plazas de mi apoderado y si Dios quiere iré a la feria de San Isidro.

No sé si en Sevilla me abrirán las puertas después de haber cortado, como novillero, tres orejas allí

No sé si en Sevilla me abrirán las puertas después de haber cortado, como novillero, tres orejas allí (el 7 de junio de 2015 Galdós cortó una oreja y se alzó como el mejor novillero de la temporada en Sevilla y el 22 de mayo de 2016 obtuvo dos trofeos, que debieron ser tres).

Ya el año pasado me cerraron las puertas de la Maestranza y podrían volverlo a hacer, pero espero que este año me las abran.

Por eso, no me puedo fijar un objetivo concreto, pero mi sueño es poder cuajar un toro en Madrid, que es la única plaza de primera a la que he ido y en la que no he podido triunfar. Creo que Las Ventas es una plaza que puede entender mi toreo, pero es necesario que allí se junten todas las cosas que deben confluir para poder triunfar en Madrid. Este año espero ir dos tardes a Las Ventas y eso representa cuatro toros; ese toro, el que sale en Madrid, que es el que me ilusiona poder cuajar.

Pero si me preguntas acerca de plazas, me gustaría poder confirmar alternativa en Nimes y creo que por mi trayectoria en Francia debería poder lograrlo.

Como te digo, me ilusiona Sevilla más que ninguna y por supuesto, Madrid.

Iré, a Granada y a Algeciras, pero esas tres plazas –Sevilla, Madrid y Nimes− por encima del resto y claro, Lima por encima de muchas; pero, ahora en enero, la veo tan lejana, que no se piensa en ella como en algo inmediato pero sí se sueña en Acho y después de lo vivido en la última feria, espero que la feria limeña llegue pronto.

−¿A qué plazas y ferias, en España y Francia, no deseas faltar y qué esperas lograr en cada una de ellas?

A la única que no quisiera faltar es a Sevilla. El resto, la verdad, me da igual.

De novillero no pude torear en muchas ferias. No pude romper esa barrera empresarial que hay que superar para poder torear en las ferias y por eso no pude triunfar en muchas plazas. Pero en Sevilla sí que lo hice y triunfé dos tardes.

A las demás, iré con todo gusto si me contratan, pero es que no me gusta pensar que después de cortar tres orejas como novillero en Sevilla, ahora como matador no voy a poder tener una oportunidad allí (el 7 de junio de 2015 cortó una oreja y se alzó como el mejor novillero de la temporada en Sevilla y el 22 de mayo de 2016 obtuvo dos trofeos, que debieron ser tres). Es algo que me sabe muy mal y me desilusiona; más aun, sabiendo que el empresario es el apoderado de Andrés Roca Rey, que es paisano mío y que el empresario de la Maestranza ha estado varias veces en Lima y me conoce perfectamente.

Sevilla ha sido una puerta que se me cerró el año pasado y si volviera a ocurrir, me cortaría las alas en mi carrera, porque sabemos que Sevilla −que es en abril− es determinante para el resto de la temporada. Basta estar anunciado allí para adquirir un caché y una categoría importante; eso te posiciona para el resto de la temporada. Que tu nombre esté colgado en los carteles de Sevilla y Madrid es distinto a solo figurar en los de Las Ventas. Más aun si en Sevilla sucediera algo importante, porque creo que en el momento en el que estoy y por la forma que tiene la Maestranza de ver el toreo, esa es la plaza en la que no me gustaría, nuevamente, no estar acartelado.

NOTA: El 7 de junio de 2015 Galdós cortó una oreja y se alzó como el mejor novillero de la temporada en Sevilla y el 22 de mayo de 2016 obtuvo dos trofeos, que debieron ser tres, pero el presidente, Fernando Fernández Figueroa, que acababa de concederle tres orejas a Juan José Padilla en la Feria de Abril (por lo que fue muy criticado en Sevilla, pidiéndose incluso su dimisión), le negó a Galdós la segunda oreja de su sexto novillo. La prensa taurina, unánimemente criticó al presidente de la Maestranza.

−¿Cómo te ves, o cómo te gustaría verte al culminar la temporada europea de 2018? ¿Con cuántas corridas en tu haber y con qué logros?

Cuantas corridas aún no lo sé. El año pasado toree 19, en Europa, y triunfe en la mayoría de ellas; creo que fueron 14 o 15 puertas grandes. Espero poder torear alrededor de 20 corridas, quizá en plazas más importantes que las del año pasado. Ello si no pasa nada, porque sabemos que a veces unos se anuncian y otros las torean y en el toreo uno no puede adelantarse a los acontecimientos.

¿Que cómo me veo al final de esta temporada? Me gustaría estar en la boca de todos los aficionados. Tengo carencias como todo el mundo, pero creo que tengo una cualidad: que cuando cuajo un toro llamo la atención y me gustaría poder dar tres o cuatro de esas tardes mías en escaparates importantes, lo que me posicionaría como un torero ilusionante; porque desde novillero, cuando he ido a plazas importantes he sabido golpear con fuerza. Por eso, lo que necesito es que las circunstancias se pongan de cara para poder demostrar el torero que soy, porque creo que hoy en día reúno muchas condiciones para poder ubicarme entre esos toreros que ilusionan a los aficionados.

No pretendo ponerme en figura del toreo este año, que son palabras mayores, pues creo que las metas hay que planteárselas poco a poco y de momento, quiero terminar este año siendo mejor que el año anterior −que es algo que siempre he conseguido: mejorar de año en año− para poder llegar a Lima al final de 2018 y decir −“Ahora soy mejor torero que el año anterior y el año siguiente seré mejor que este”−

Yo creo que eso –en el largo plazo− es lo que te lleva, indudablemente, a ser una figura del toreo.

−En pocos días, el 4 de febrero, torearás un festival en Mourao, Portugal, muy cerca a España, con un cartel interesante. Con ese festejo inauguras la temporada española. ¿Qué expectativas tienes para esa tarde?

El 4 de febrero es mi primer festejo del año, al haberse suspendido la corrida en la que estaba anunciado, en Cartagena de Indias, Colombia, por un tema antitaurino del alcalde de la ciudad.

Mis expectativas para los dos festivales que torearé en febrero son muy buenas. Me gusta mucho torear en estas fechas, pues llevo ya 20 días entrenando muy fuerte en España, probando cosas nuevas en el campo, que es lo que hago en cada invierno europeo y estos festejos, tan temprano en la temporada, aún en el invierno español, son un termómetro para ver cómo estoy, cómo llevo la pretemporada, para poder analizar cómo estoy para la temporada que se avecina; para saber qué me falta aún y así poder seguir trabajando sobre aquello.

Ahora me veo muy bien en el campo, pero esos festivales serán un primer contacto con el público, con el toro y además, en Lima será también con el público de mi país.

−¿Hay plazas o ferias en España y Francia que ya tienes seguras o aún está toda la temporada por hacerse?

Seguro, seguro, al 100% no lo estoy, porque no sé qué va a pasar, pero Francia, que suele ser madrugadora, se ha adelantado en sus contratos y ya he cerrado una corrida en San Martín de Crau, para el 29 de abril.

En Granada y Algeciras, ya me ha dicho José María Garzón que voy a torear. En San Isidro, si Dios quiere, y otros sitios donde triunfé el año pasado y obtuve los trofeos como el triunfador de la feria. Hay varias plazas alrededor de Madrid donde obtuve grandes éxitos en 2017 y sé que voy a volver.

Aunque es muy pronto para decirlo, cinco o seis cosas muy avanzadas sí que hay.

−Hablemos de Lima. ¿Qué sensación te dejó tu actuación en la primera corrida de la feria? ¿Crees que hubo aficionados que te “redescubrieron” y se han vuelto partidarios tuyos? ¿Qué sentiste en Acho?

Lo de Lima fue muy bonito. Fue una tarde, que con los matices que tuvieron mis toros, fue muy redonda; quizá, si hubiera podido cuajar alguno de ellos con el capote, pues la tarde hubiera sido soñada.

No sé si me redescubrieron, aunque creo que sí. Muchos lo hicieron, porque a lo largo del año, no tenían forma de ver cómo iba mi temporada en España y Francia. Por ello, de alguna forma les sorprendió verme tan seguro de lo que hacía. Además, porque es cierto que mis dos últimas tardes en Lima no habían estado al nivel de lo que yo hubiera querido y de lo que podía; hay que reconocerlo, aunque también es verdad que no tuve mucha suerte en los sorteos.

Está claro que para hacer una obra bonita es necesario contar con toros que tengan el ritmo que tuvieron aquellos para poder pegarle esos muletazos y para poder torear así de despacio.

Pero por otro lado, también es cierto que aquello fue muy similar a lo que estuve haciendo toda la temporada pasada, en muchas tardes, en Europa, en las que estuve a un nivel como el de Lima o inclusive, a un nivel superior.

Pero es verdad que muchas de aquellas tardes fueron en plazas de no mucha trascendencia. Allí te das cuenta que salvo los profesionales que han estado en la plaza, la mayor parte de la gente no se percata de lo que ha sucedido, excepto una parte del público que estuvo en los tendidos. Te das cuenta que en el ambiente taurino poca gente sabe lo que sucede en esas plazas y eso duele, porque yo me siento un torero de ferias y con ganas de proponer cosas en las primeras plazas del mundo. Te das cuenta que tu nivel es alto, pero que no logras romper esa barrera y torear en otras plazas de mayor repercusión.

En 2017, en ocho o nueve tardes, sin exagerar, tuve las mismas sensaciones que en Lima, pero al ser consciente que ello no repercute, te hace perder la paciencia, a pesar de que la paciencia es algo fundamental para poder llegar a ser torero. Eso lo dijo José Tomás, que en su momento supo esperar a que llegara aquello y finalmente llegó. Por eso hay que estar preparado; para que cuando salga ese toro en una plaza realmente importante todo fluya con naturalidad.

−Sigamos con Lima. Regresarás al Perú el 10 de febrero para un festival, en Asia, al costado del Boulevard, que tiene características especiales. Será nocturno, con José María Manzanares, mano a mano, y con un acompañamiento musical –el de los Gipsy Kings− que lo convertirá en algo más que un festival taurino; será un espectáculo en el que se conjugará el toreo con la música y el duende musical de un grupo mundialmente conocido. ¿Cómo crees que te sentirás en un espectáculo así, al que irán muchos aficionados limeños?

El festival me tiene súper ilusionado. Siempre te ilusiona torear en tu tierra pero cuando ves las características de este festival, te das cuenta de que todo está preparado para que la gente vaya predispuesta a disfrutar del toreo.

Tanto los toros, que son de una muy buena ganadería, que suele dar muy buen juego y están muy bonitos −los he visto en fotos−, como el cartel, que sea nocturno, la música, el ambiente que tendrá; Todo ello me inspira.

Creo que todo eso reunido será como para que todo el mundo salga de allí borracho de ver torear bien. Espero que todo resulte un éxito.

El poder torear con el maestro Manzanares −mi padrino, por partida doble, de alternativa y de confirmación−, con el que me une una muy buena relación −al que admiro, tanto por él mismo, como por su padre y por su familia− puede hacer que aquel día se vivan cosas muy especiales.

Lo de la música es algo novedoso. Nunca he toreado con ese tipo de música. Creo que puede salir muy bien si se hace en el momento adecuado de la faena y con la música precisa.

El público lo pasará muy bien y mi mayor deseo es que la plaza se llene. Con todo lo que hemos dicho, sería lo lógico. Se llenará y la gente disfrutará del espectáculo.

Hay que modernizarse y buscar este tipo de cosas para atraer a la gente joven. Tienen que ser espectáculos de esa categoría, con figuras como el maestro Manzanares. Yo espero estar a la altura, por el buen momento en el que me encuentro, después de mis faenas en Lima.
−¿Cómo esperas que sea el resultado de la parte taurina del festival del 10 de febrero en Asia?

Todo será espectacular y saldrá muy bien.

Espero que embistan los toros, que son de una ganadería peruana muy prestigiosa. Roberto Puga tiene cosas muy buenas; muchos de sus toros salen extraordinarios y tienen una forma de embestir que no es habitual en América.

Me hace mucha ilusión que embistan y creo que si fuera así, puedo igualar y hasta superar mis faenas en Acho. En un festival los toros son un poco más chicos y las circunstancias son distintas, pero artísticamente estoy muy inspirado cada vez que cojo los trastos y ese día me ilusiona sobremanera, porque es un cartel muy bonito, muy del gusto de la afición de Lima.

Seremos dos toreros a los que nos gusta torear despacio y si lo de Roberto Puga embiste con ritmo ese día se podrá ver torear muy bien. Eso es lo que espero y sobre todo, que la gente lo disfrute.

−El tiempo pasa pronto. A la fecha, llevas 568 días como matador de toros, casi diecinueve meses. Al cabo de este tiempo ¿cómo te definirías como torero, en tu concepto y en tu sentimiento al estar frente al toro?

El tiempo pasa rápido y aunque aún no tengo ni dos años de alternativa, creo que voy por el camino correcto para el breve tiempo que llevo en esto y siendo un torero peruano en España, creo que llevo una trayectoria bastante buena.

Aunque uno siempre quiere más, mi crecimiento artístico ha tenido una subida exponencial.

Mi concepto es el mismo desde que era novillero sin caballos, pero lo que ha cambiado es mi capacidad para desarrollarlo de mejor manera. Ahora soy capaz de torear mucho más despacio que antes. Actualmente tengo seguridad delante de la cara del toro; ello me permite pensar con mayor acierto y sentir con mucha mayor profundidad cuando toreo despacio; eso me permite un toreo de mayor hondura.

Por ello, aprender la técnica es fundamental para poder expresar todo ello y creo que voy por ese camino. Cuando hablo de técnica, me refiero a mi técnica, no a la técnica en general; mi técnica para poder hacer mi toreo, para poder pegar mis muletazos, para obtener lo que yo le quiero hacer a los toros.

De esa manera la expresión de cada torero lo lleva a cada quien a su propia técnica. En eso estoy actualmente, en el desarrollo de mi propia técnica para poder expresar mi toreo. En ese sentido, 2017 fue un año muy fructífero.

−Al cabo de este primer año y medio como matador de toros ¿qué es lo que te gusta más de tu toreo? ¿Con qué estás más satisfecho, pero por otro lado, qué piensas que aún te falta perfeccionar?

Lo que más me gusta y de lo que más orgulloso estoy, es haber logrado saber −tan pronto− cómo torear bien con el capote. Por lo que veo, es algo no muy habitual. No es fácil que los toreros jóvenes lo manejen bien y puedan torear de capote con profundidad y despaciosidad. Esa es un arma con la que cuento y en 2017 he logrado torear bien, a la verónica, a muchos toros, la mayor parte de los días. Ese es un punto fuerte a mi favor, que he logrado pulir y perfeccionar hasta conseguir torear bien de capa.

También me gusta darme cuenta de que soy distinto. Yo siento que tengo en la cabeza una mezcla de muchos toreros, pero también que ello conforma una manera de sentir única y propia, que me enorgullece. Me alegra que después de una tarde como la de Lima haya gente que diga que Galdós no se parece a nadie; que digan que cuando cuajo un toro ven algo especial y que hago cosas, que a veces, rompen todos los esquemas. Eso es lo que más me gusta.

¡Quién podría decir que un trincherazo, estando casi tumbado encima del lomo del toro pueda generar un olé tan rotundo en la gente, cuando quizá otro lo daría estando más erguido o de otra manera; pero lo mío es algo propio. Esas son las cosas de las que me siento orgulloso.

Por otro lado, hay muchas cosas que no me gustan. Por ejemplo, creo que le he dado muchas vueltas a mi técnica; la he cambiado muchas veces y en ese proceso he perdido mucho tiempo. Creo que ese ha sido mi peor defecto.

He tenido tanta inquietud en cómo mover los trastos, que cambié de forma de coger la muleta de un mes para otro; de cogerla por aquí, a cogerla por allí; de tomar el capote así, a tomarlo asá. Porque, de alguna manera, ese defecto me quitó seguridad en algún momento. Pero tampoco fue del todo malo, porque significa que uno tiene inquietudes y que en la búsqueda se pueden encontrar nuevas cosas, las que te pueden enriquecer.

Pero también es verdad que por ese motivo muchas tardes se me pudo ver sin el oficio que uno necesita para poder cuajar buenas faenas.

−No es fácil predecir el futuro, pero sí las metas de un torero. ¿En qué lugar te gustaría estar, cómo te gustaría ser, de aquí a cinco años, al culminar la temporada de 2022?

Cuando, a veces, me han preguntado este tipo de cosas, nunca he querido utilizar el término figura del toreo porque creo que hay que pasar por un largo proceso para poder serlo y para sentirse una figura y la verdad, es que aquello no lo veía cercano.

Pero ahora sí; ahora siento que puedo desarrollar mis cualidades y alcanzar esa categoría. Para ello sufro, me sacrifico y me exijo a mí mismo al máximo.

Por eso, si me preguntas cómo me veo de aquí a cinco años, te diré que me veo capaz de alcanzar eso. Creo estar ahora en el lugar adecuado y en el camino correcto. Estando al lado de Garzón siento que todo va a mejorar mucho y espero estar este año en un circuito de ferias que son donde uno puede aspirar a llegar a ser figura del toreo.

Aunque mi objetivo está muy por encima de eso. En cinco años me veo toreando en todas las ferias importantes. Es un sueño, es algo muy difícil, pero creo que lo podré conseguir.

−¿Tienes pensado actuar este año en plazas de provincias en el Perú para que también esos aficionados peruanos, no limeños, puedan apreciar tus progresos?

Me encantaría poder torear en el Perú. De hecho, me siento muy bien haciéndolo. En 2017 fui a Viraco, en la sierra de Arequipa, cinco días antes de torear en la Feria del Señor de los Milagros e intenté hacer allí lo mismo que en Lima; me puse en el mismo sitio y me ilusionaba casi de la misma forma. Lima tiene, evidentemente, un significado especial, pero fui a Viraco con toda la ilusión del mundo y así lo mostré en la cara del toro; fui el triunfador de la feria y guardo un gran recuerdo, con mucho cariño, entrañable, del viaje a Viraco y de todo lo que viví allí.

Por eso, me encantaría torear en el Perú a lo largo de 2018 y aunque es cierto que tienen que confluir muchas cosas, que hay que coordinar las fechas y asegurar otro tipo de condiciones que se tienen que conjugar, lo cierto es que me encantaría.

De hecho, he hablado con mi apoderado y le he dicho que me gustaría torear unas ocho corridas de toros en el Perú este año, aunque quizá sea un poco pronto para poder precisar el número de corridas. Luego serán un poco más o un poco menos, incluyendo Lima, adonde me gustaría torear dos tardes. Por lo tanto, me encantaría poder ir a cinco o seis plazas del interior del Perú.

Me haría mucha ilusión, porque no lo he hecho nunca y sería algo totalmente nuevo para mí. Salvo en dos o tres sitios, muy puntuales, no se me ha visto en el interior del Perú. Por ello, me hace mucha ilusión poder torear en las provincias de mi país.

−¿Por qué eres torero, Joaquín?

Es una pregunta difícil.

Es una suma de cosas, pero quizá la más importante es porque nací con esa vocación y esa habilidad. Desde los dos años sabía mover el capotito que tenía y sentía aquello; ello me generaba sentimientos. No es normal que le des un trapo a un niño y que él sienta algo con eso. Pero yo, desde los dos años, con ese pequeño capote, metía el mentón en el pecho y me gustaba.

Es lo fundamental para ser torero, sentirlo dentro de ti. Pero también porque el toreo saca lo mejor de mí como persona; es una lucha interna contra el desgano y la mediocridad. Frente a un toro estás al tope de tu esfuerzo, de la exigencia y de tu habilidad; pruebas tus límites, tu honor, tu destreza, tus sentimientos; todo.

Por eso creo que el toreo saca lo mejor de mí. Cuando cuajo un toro, esa es la mejor versión de mí mismo y es por lo que lucho. Sin el toreo jamás hubiera descubierto mi espíritu de lucha y de sacrificio, eso por lo que lo dejas todo. Ese es el sentido de la vida: luchar por un objetivo. A mí eso me lo da el toreo.

No creo que por otra cosa fuese capaz de sacrificarme tanto, de entregar tantas horas de mi vida, de haber dejado mi casa siendo un niño y querer entregarlo todo, incluso la vida. La gente a la que admiro es aquella capaz de darlo todo, en cuerpo y alma, por un objetivo. He encontrado todo eso en el toreo y solo en el toreo. Por eso soy torero.

−He tomado, quizá, mucho de tu tiempo, pero tras todo ello ¿deseas decirle algo más a los aficionados peruanos?

Lo que quisiera es dar las gracias a los aficionados, porque de las cuatro tardes que he toreado de Acho, dos de ellas fueron muy especiales. Por lo que sentí allí y por la manera como ellos reaccionaron conmigo.

Eso con la afición limeña, pero a la afición de todo el Perú también quiero agradecerles por su interés en cómo va mi carrera, en cómo avanza mi temporada; por hacerme sentir tan querido y tan reconocido; por el cariño que me demuestran y por la fuerza que me dan para superar momentos difíciles. Porque estando en España, cuando hay momentos difíciles, piensas en tu tierra, en el público que te sigue desde allí y eso te da fuerza; el saber que allí te esperan, que quieren verte torear. Todo ello es muy bonito; es de las sensaciones más bonitas que me llevo del mundo del toro.

¡Muchas gracias al Perú!

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